María de Chaves es la gestora del renacimiento de Jolie De Vogue

La mujer detrás de esta compañía de cosméticos ha tenido que pasar por los 'dolorosos' para sacar a su compañía de la quiebra y para proyectarla en el mercado.

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marzo 01 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-01

Con un lote de "10.000 frasquitos" de esmalte importado y una camioneta comprada con las cesantías, María Cortés de Chaves, fundadora y presidenta de Laboratorios Vogue, y su esposo, empezaron en 1955 una empresa que hoy tiene presencia en más de 15 países y que ha pasado las duras y las maduras para mantenerse.

Contando apenas con 16 años y con una educación a medio terminar, María ingresó a trabajar a una empresa de cosméticos, sin imaginar que ese sector delinearía su vida empresarial. En esta compañía arrancó como secretaria y permaneció cerca de tres años, tiempo en el que conoció a Roberto Chaves, con quien lleva 58 años de matrimonio.

Una segunda empresa continuó mostrándole los secretos del mundo cosmético. Fue allí donde maduró la idea de tener su propia compañía. Una revista fue la que la inspiró y la llevó a elegir a Vogue, como la marca que hoy identifica a su negocio en Colombia y en el resto del mundo.

"En la camioneta llevábamos los esmaltes a droguerías, misceláneas y negocios pequeños. Este fue un arranque tímido, pero a la vez muy productivo y la prueba de ello es que la marca se ha mantenido durante 55 años y se ha definido como líder del sector", dice.

El comienzo de esta empresaria, que hoy genera más de 700 empleos directos y unos 20 mil indirectos, fue algo artesanal: preparaba el esmalte en su casa, en ollas, y sus hijos le ayudaban a etiquetar cada frasco.

Trabajando con las uñas, y desarrollando proyectos para las uñas, María encontró en el esmalte su punto de partida. Pasó a los lápices de cejas, inventó cremas, mejoró pestañinas y buscó tonos para labiales. Así, poco a poco su marca fue invadiendo las estanterías de almacenes reconocidos de la época como el Tía y el Ley.

Los 80 fueron de florecimiento y crecimiento, pero los problemas llegaron a finales de los 90, cuando inversiones apresuradas llevaron a la empresa del 'matrimonio de los esmalticos', como los conocían en el sector, a dificultades de orden financiero, que la dejaron al borde de la liquidación.

"Quisimos entrar a E.U., entrar a zona franca y nos metimos en el negocio de venta directa y con todo esto la compañía no pudo resistir". En el 2001, con la Ley 550, llegó la luz para Vogue, que estaba casi en quiebra. El proceso de recuperación llegó a feliz término en septiembre del 2009, cuando lograron pagarles a todos sus acreedores.

A pesar de que cuando piensa en E. U. no tiene los mejores recuerdos, pues su intento fallido de entrar a ese país no le dejó la mejor experiencia, su principal meta es que sus marcas conquisten a los clientes en ese país.

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