¿Por qué es mayor la pobreza rural que la urbana?

La Misión para la Transformación del Campo halló que, entre otras, lla pobreza extrema rural es 3,2 veces más que la urbana.

El exministro y académico José Antonio Ocampo.

Andrea Moreno/Portafolio

El exministro y académico José Antonio Ocampo.

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octubre 14 de 2014 - 05:53 p.m.
2014-10-14

El país necesita volcar todos sus esfuerzos hacia las zonas rurales y repensar de inmediato en el campo, donde se han originado muchos factores de violencia, derivados de la inequidad, exclusión y pobreza, afirmó este martes el director del Departamento Nacional de Planeación (DNP), Simón Gaviria Muñoz, al presentar el primer resultado de la Misión para la Transformación del Campo.

La Misión, una iniciativa del DNP que estuvo dirigido por el exministro y académico José Antonio Ocampo, señala que las brechas entre el campo y la ciudad, a pesar de la reducción de la pobreza rural, persisten o se han acentuado. Una muestra de ello es que los pobres rurales son 3,2 veces más pobres que los urbanos, quienes tienen mejores condiciones en materia de salud, educación, vivienda y servicios de acueducto y alcantarillado.

Entre los muchos hallazgos, afirma Ocampo, se encontró que el uso del suelo no corresponde siempre con su vocación. En particular, hay todavía muchos terrenos planos con vocación agrícola que se utilizan para ganadería extensiva, en tanto que la agricultura familiar con vocación agrícola se tiende a localizar en las laderas, en condiciones que presentan desafíos para su desarrollo y sostenibilidad económica y ambiental.

“Hay, además, un conflicto creciente en el uso del agua y la tierra con actividades mineras y serios problemas asociados a la ocupación de humedales e insuficiente regulación de corrientes que genera problemas de inundaciones en épocas de lluvias”, subraya el director de la Misión.

DÉFICIT CRECIENTE

Según el informe, el déficit habitacional en el sector rural es de 61,4% contra 23,7% en lo urbano, en tanto que el 40% de los campesinos no tiene acceso a una fuente de agua mejorada. El 27% carece tiene un inadecuado sistema de eliminación de excretas y el 18% no tiene pisos en sus viviendas.

Adicionalmente, de acuerdo con las conclusiones de la Misión, en la actualidad, solo el 36,4% de los hogares rurales tiene acceso a la tierra y, peor aún, del 75,6% de los hogares rurales que tuvieron acceso a una propiedad en 2011, más del 59% se encuentra en informalidad por diversos factores como las dificultades para legalizar sus títulos.

“El informe de la Misión es trascendental para reorientar las políticas públicas dirigidas al sector rural y llegan precisamente en el momento en que estamos construyendo el nuevo Plan de Desarrollo de la administración del Presidente Santos”, afirmó Gaviria Muñoz.

En el sector rural, sus habitantes –además de recibir ingresos promedios por debajo del salario mínimo-, no son propietarios en su mayoría. De acuerdo con el documento de conclusiones de la Misión, el 63,6% no posee ningún activo.

Aunque en el país existen entidades cuya misión es orientar recursos para las actividades del campo, solo el 5,2% de los hogares rurales tuvo acceso a crédito para iniciativas agropecuarias, según cifras a 2011. Este dato está calculado sobre la base de que estos hogares tienen tierra.

Por ello, propone la Misión, es necesario repensar la misión de entidades como el Banco Agrario, que ya no promueve el ahorro; del Fondo Financiero Agropecuario (Finagro), que asumió funciones que no son propias de una banca de desarrollo y del propio Ministerio de Agricultura, que ha venido perdiendo su función de planear y diseñar políticas públicas para convertirse en ejecutor.

Según Gaviria Muñoz, una de las tareas del Gobierno es evaluar y analizar las propuestas de la Misión, cuyas recomendaciones fundamentales son diseñar una visión de largo plazo para el sector rural –por lo menos a 20 años-, que formule políticas de Estado y promueva un desarrollo integral (desarrollo sostenible, en su triple dimensión de económico, social y ambiental) construido desde el territorio con una mirada del área rural que trascienda lo agropecuario.

“Ante semejante diagnóstico tan crudo y dramático, no nos podemos quedar con los brazos cruzados y, menos aún, en este momento histórico en que estamos avanzando en el diálogo para una paz sostenible y duradera y en el que iniciamos la construcción de un ambicioso Plan de Desarrollo, donde la reducción de las brechas sociales es una de nuestras prioridades”, concluyó el director del DNP, Simón Gaviria.