McCain, Obama y libre comercio

Quizás para sorpresa de todos, por primera vez en la historia reciente de Estados Unidos, la política comercial y el libre comercio alcanzaron destacado lugar en las elecciones primarias. Para nuestro asombro, todo sugiere que la fascinación y la tensión política por estos temas se mantendrá in crescendo en el futuro próximo, al menos hasta que se designen oficialmente los candidatos a la carrera presidencial hacia la Casa Blanca, que culmina el 4 de noviembre.

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julio 02 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-02

El virtual candidato republicano, senador John McCain, es el más ardiente y convencido partidario de las bondades del libre comercio y de los acuerdos comerciales, bilaterales, regionales y multilaterales, que lo promueven y gobiernan. De tiempo atrás, su impecable récord de votación en el Senado norteamericano confirma, que McCain ha apoyado sin excepción todos los acuerdos comerciales negociados por Estados Unidos, incluso las preferencias andinas del Aptdea. El carismático y virtual candidato demócrata, senador Barack Obama, tiene una visión diametralmente opuesta, como lo demuestra su registro de votación en el Senado de los últimos acuerdos comerciales, y particularmente su voto en contra de Cafta (TLC con Centro América). No menos polémica es su propuesta de renegociar Nafta -para incluir disposiciones laborales y medioambientales como las pactadas en el TLC con Perú-, que Obama justifica afirmando, que “los acuerdos comerciales deben ser buenos no solo para Wall Street, sino para el común de la gente”. McCain no pierde oportunidad para defender los positivos efectos económicos, comerciales y laborales del acuerdo con Canadá y México, y de paso, para sacarse un clavo con otro clavo. McCain manifestó en un discurso pronunciado en el Club Económico de Toronto la semana pasada, que “demandar cambios unilaterales y pretender anular un acuerdo que ha incrementado la prosperidad y el comercio era nada menos que parapetarse detrás de paredes proteccionistas”. Jason Furman, director de política económica de la campaña de Obama, salió inmediatamente a calmar las aguas, afirmando, según Edward Luce del Financial Times de Londres, que el objetivo era “romper con las políticas comerciales de los últimos años, pero no con el comercio con el mundo”. Furman añadió luego, que “esperaban poder trabajar con Canadá y México para encontrar una vía para enmendar Nafta que fuera de interés para los tres países”. Colombia, para nuestra admiración, también ha trascendido en la campaña electoral norteamericana, claro, con innegables contrastes. De un lado, el senador McCain de Arizona no ahorra palabras de elogio a Colombia y al Gobierno del presidente Uribe, y reitera que el Congreso de su país debe ratificar el TLC para “recompensar a Colombia por su complicado trabajo a la hora de evitar que las drogas sigan llegando a Estados Unidos”. El senador Obama de Illinois, por su lado, prometió en abril pasado que se mantendrá firme “en contra del acuerdo con Colombia”. Ojalá al final del camino todos percibamos, como sostiene el senador McCain en la revista Fortune, que “el proteccionismo no funciona”.'' McCain, no ahorra palabras de elogio a Colombia y al Gobierno de Uribe, y reitera que el Congreso de su país debe ratificar el TLC.WILABR

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