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'Me da lidia callarme'

'Me da lidia callarme'

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septiembre 03 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-03

Tiene usted razón señor Uribe: "Me da lidia callarme". No tiene sentido extender bandera blanca para tapar con nuestro silencio tanto rechazo a la mentira y los excesos en el ejercicio del poder.

Con Whitman debo decir y de acuerdo con él: "No me preocupo ni me he preocupado nunca de la experiencia, de las precauciones, de las mayorías ni del ridículo. La amenaza de lo que llaman el infierno no es nada para mí".

Hace diez años, el 18 de abril de 1998, asesinaron a uno más entre muchos colombianos, sólo que en este caso era mi hermano Eduardo Umaña Mendoza. ¿Por qué lo asesinaron? Qué decir, que tal vez su muerte favorecía a los gestores del paramilitarismo dentro del Estado o a los paramilitares, o que a los militares no les agradó que a partir de sus investigaciones y la exhumación de los cadáveres, se evidenciara que varios de los sobrevivientes de la toma del Palacio de Justicia fueron capturados y después asesinados, o que a la justicia y a los fiscales sin rostro le incomodaba la demostración de la clonación de testigos y tuvieran que poner en libertad a los sindicalistas de Ecopetrol. O, tal vez, que reviviera el caso Gaitán, que toca la clase política nacional, o la evidencia de que los ingenieros de Telecom no eran terroristas, como quisieron hacérselo creer a la opinión pública, o las permanentes denuncias internacionales sobre violación de los derechos humanos, o... no acabaría.

La noticia de su muerte corrió por el mundo: el Parlamento Europeo, el Senado norteamericano, los gobiernos, las organizaciones no gubernamentales, los intelectuales de toda procedencia, las universidades, los colegios de abogados, todos sin excepción manifestaron su repudio al asesinato que fue primera página en la prensa oficial, en la prensa amarilla y... hasta mensaje del nuncio papal. Después nada, otro crimen en la impunidad.

Recuerdo que decía que "era mejor morir por algo que vivir por nada". Me sonaba en ese entonces a epitafio y así fue. Con él, miles de colombianos asesinados y desaparecidos. Las víctimas y sus familiares poco saben, los culpables no serán castigados. Vale más perseguir el narcotráfico que los delitos de 'lesa humanidad'.

Por supuesto, señor Presidente, frente a la necesaria verdad del papel del Estado y su alianza con el paramilitarismo, de la 'parapolítica' o la 'Farcpolítica', no puede haber banderitas blancas. Es necesaria la verdad, sin tanta palabrería para deslegitimar a los que juzgan a los asesinos.

La única reparación que exijo (¿o exigimos?) es la verdad, la justicia y el extrañamiento contra los asesinos y sus cómplices, así se apliquen leyes para que las penas sean mínimas. Eso incluye a los que desde el Estado, la política y los grupos armados promovieron la barbarie. Si se silencian las instituciones y los que juzgan, que intervenga la Corte Penal Internacional. Me da 'lidia callarme', a pesar del miedo a la reacción violenta de aquellos que desde diferentes fronteras se encuentran al servicio de la 'Omerta'.
La verdad, no me siento libre en mi silencio.

dgumanam@unal.edu.co

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