Medicina costosa contra la hemofilia

El Gobierno está pensando en centralizar la negociación de factores antihemofílicos. Impulsará el uso racional de fármacos.

Los altos precios del antihemofílico recombinante y su inadecuada prescripción golpean las finanzas de la salud.

Archivo Portafolio.co

Los altos precios del antihemofílico recombinante y su inadecuada prescripción golpean las finanzas de la salud.

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abril 08 de 2014 - 02:01 a.m.
2014-04-08

Aunque los efectos terapéuticos de los factores antihemofílicos de diferente origen son iguales en los pacientes con esta enfermedad, la distancia entre sus Precios de Referencia Internacional (PRI) llega hasta el 111 por ciento.

La brecha en los precios, que tiene un impacto millonario en las finanzas del sistema de salud colombiano, se origina exclusivamente en la tecnología utilizada para su producción, aseguró el ministro de Salud y Protección Social, Alejandro Gaviria.

El PRI del factor VIII, por ejemplo, que hace parte del grupo de medicamentos para tratar la hemofilia, es de 959,43 pesos si su origen es el plasma humano, y de 1.513,93 pesos si es recombinante, es decir, si es fruto de la manipulación genética de ciertas proteínas (biotecnológico).

El factor IX plasmático tiene un PRI de 867,59 pesos; el recombinante, de 1.829,63 pesos. La diferencia es 111 por ciento.

El Ministro reitera: la nueva tecnología (recombinante) para producir esos factores de coagulación vale más, pero “terapéuticamente estos no son mejores que los plasmáticos”, por lo cual hizo un llamado a los médicos para que tengan en cuenta esa situación al momento de escribir la receta para el paciente.

A lo anterior se agregan los elevados precios del medicamento en el mercado colombiano, lo que llevó al Gobierno a fijarle hace 10 días un valor máximo que, en promedio, equivale a una reducción del 20 por ciento y debe significarle un ahorro aproximado de 45.000 millones de pesos al sistema de salud.

En el 2013, la facturación de este grupo ascendió a 211.000 millones de pesos.

En un taller de tres días realizado a finales de marzo, con la participación, entre otros, del Ministerio y Eurosocial, se recordaron unas palabras del ministro Alejandro Gaviria: “El país debe entender por qué entre el 2005 y el 2010 aumentaron las dosis consumidas de ciertos medicamentos de alto costo en más de un 600 por ciento y su valor promedio, 847 por ciento.

“Si se trata de mejor cobertura o mejores resultados en salud, nos sentiríamos tranquilos, pero una porción de esos aumentos podría explicarse por prácticas inadecuadas; por lo tanto, es necesario entender, analizar e incidir sobre los factores que determinan la prescripción de medicamentos”.

Y esa prescripción inadecuada se puede estar presentando en algunos o muchos casos de factores antihemofílicos, y de ahí el llamado de Gaviria a los médicos a la hora de formularle el medicamento al paciente.

Modificar esa práctica inadecuada toma su tiempo, y el Gobierno necesita actuar rápidamente para reducir el gasto en medicamentos; para esto acude al control de sus precios, como lo ha hecho en tres ocasiones en los últimos seis meses, mediante la aplicación del PRI.

Sin embargo, la aplicación de esa metodología resulta insuficiente cuando un medicamento, como los factores antihemofílicos, se produce con tecnologías costosas que, según el Ministerio, no le agregan ningún valor terapéutico diferente a los de origen plasmático, cuya fabricación es más barata.

Ante ese “límite que tiene la regulación de precios”, advertido por Gaviria, el Gobierno está dándole vueltas a la idea de centralizar la negociación de los factores para tratar la hemofilia, que le permita adquirir los que se requieren y a precios más bajos, con inmediatos ahorros para el sistema de salud.

Una cosa es que una EPS o una IPS y hasta el mismo paciente compren unas cuántas dosis del factor, y otra, que un solo comprador negocie el precio de las dosis que necesitan las aproximadamente 13.000 personas diagnosticadas en Colombia con esa enfermedad.

En esas condiciones, el poder de negociación del Estado es enorme, tanto o más que el de los laboratorios fabricantes o por lo menos con la capacidad de equilibrar un poco la cancha de los precios farmacéuticos, lo cual, además, llevaría, según el Gobierno, a una reducción de las prácticas de venta y uso inadecuado de este medicamento.

BUSCAN USO RACIONAL DE FÁRMACOS

El uso racional de las medicinas es otro de los objetivos del Ministerio, que busca transformar las variables que inciden en la prescripción y la forma como son utilizados los medicamentos.

Según el Minsalud, no existe información suficiente que permita documentar con detalle las prácticas inadecuadas en la prescripción, por lo que con Eurosocial, programa de la Unión Europea, realizarán un plan piloto tendiente a tal fin.

Jorge Correa C.

Economía y Negocios

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