Las medidas cambiarias distorsionan el mercado

En los últimos meses, las autoridades económicas nacionales han tomado diversas medidas encaminadas a frenar la apreciación del peso. Dentro de ellas, las más importantes son el programa de cobertura de la deuda pública externa con entidades multilaterales, los distintos esquemas que se han adoptado para la acumulación de reservas internacionales por parte del Banco de la República y, más recientemente, la eliminación del mecanismo de subastas de opciones para el control de la volatilidad de la tasa de cambio.

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julio 24 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-24

Aparentemente estas medidas tuvieron el efecto deseado por las autoridades económicas, ya que después de haber alcanzado un nivel mínimo de 1.633 pesos el pasado 18 de junio, el dólar alcanzó a cotizarse por encima de 1.900 pesos, para ubicarse en la actualidad en niveles de 1.800 pesos por dólar. Sin embargo, se debe considerar que parte del reciente comportamiento al alza en la tasa de cambio ha estado influenciado por factores externos, y que lo más probable es que en la medida en que vuelva la calma en los mercados internacionales, continúe la apreciación del peso. Si a este factor se le suma que la corrección de la tasa de cambio desde su nivel mínimo del pasado 18 de junio ha sido de solamente 170 pesos, consideramos que los costos que han tenido que asumir los mercados locales han sido mayores a los beneficios que le puede traer a los sectores más afectados por la apreciación, un incremento de esta magnitud. En el caso específico de la deuda pública, el reciente comportamiento al alza de la tasa de cambio impidió el avance del programa de cobertura de deuda externa en junio (de acuerdo con la información suministrada por el Ministerio de Hacienda el pasado 15 de julio). Sin embargo, la expectativa de una mayor oferta de TES, como consecuencia de la pesificación de la deuda, sumado al incremento en las expectativas de inflación, ha generado presiones al alza en las tasas de negociación de los TES, haciendo que la consecución de recursos por parte del Gobierno sea cada vez más costosa. Si a la expectativa de una mayor oferta de TES le agregamos las presiones inflacionarias que le puede generar a la economía la compra de 20 millones de dólares diarios por parte del Banco de la República, el panorama para la renta fija se vuelve más complicado. Como lo mencionamos en nuestro informe semanal del pasado 7 de julio, Corficolombiana estima que el incremento en la compra de dólares por parte del Banco de la República le va a imprimir al mercado cerca de 2.500 millones de dólares adicionales de liquidez a la economía, los cuales no van a poder ser esterilizados en su totalidad mediante el cambio en los requerimientos de encaje. En este sentido, si el Banco de la República no logra esterilizar en su totalidad esta inyección de liquidez a la economía, continuarán aumentando las presiones inflacionarias lo cual deberá redundar en mayores tasas de negociación de los TES. Si bien es cierto que las mayores tasas de interés a nivel local deberían generar presiones a la baja en la tasa de cambio, recientemente se ha visto que ha sucedido lo contrario. Esto se debe a que a pesar de la expectativa de estabilidad en el diferencial de tasas de interés entre Colombia y Estados Unidos, la percepción de los inversionistas frente a la estabilidad normativa a nivel local ha cambiado. La eliminación de las subastas de control de volatilidad por parte del Banco de la República, pocos días después de haber modificado el mecanismo mediante el cual estas se activaban, generó una percepción de inestabilidad en las reglas de juego para los inversionistas de portafolio. En el caso del mercado de renta variable, estas medidas se reflejaron en las ventas de acciones locales por parte de los inversionistas internacionales. Examinando el comportamiento de los fondos extranjeros en renta variable, se puede apreciar que junio ha sido el único mes del año en el que estos agentes han sido vendedores netos de acciones, con un total de 123.000 millones de pesos vendidos frente a 68.000 millones de pesos comprados en títulos de renta variable. En resumen, los recientes cambios en las reglas de juego en el mercado cambiario han tenido un efecto negativo sobre la percepción de los agentes internacionales frente a las inversiones en Colombia, incrementando la oferta de títulos. Si a este factor se le suma el hecho de que las presiones al alza en la tasa de cambio han impedido que se lleve a cabo el programa de pesificación de deuda, sin que esto implique que el mercado no tenga la expectativa de una mayor oferta de TES como consecuencia de estas coberturas, Corficolombiana estima que los costos asociados a las recientes medidas tomadas para frenar la apreciación del peso han sido demasiado elevados, especialmente para los mercados financieros. En este sentido planteamos la siguiente pregunta: ¿será que los beneficios que le ha traído a los distintos sectores afectados por la apreciación un incremento cercano a 200 pesos en la tasa de cambio son suficientes para compensar los evidentes daños que se le han hecho a los mercados financieros y a la confianza que le tenían los agentes internacionales al país?WILABR

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