Medidas no logran atajar el contrabando de combustibles

Se estima que el ingreso ilegal de derivados del petróleo al país llega a 22.000 barriles por día y no existen indicios de que vaya a bajar. Los contrabandistas ya no son solo los tradicionales ‘pimpineros’.

En la frontera con Venezuela el combustible ilegal se vende a la luz del día.

Archivo Portafolio.co

En la frontera con Venezuela el combustible ilegal se vende a la luz del día.

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diciembre 08 de 2013 - 08:49 p.m.
2013-12-08

En medio de la suspensión de las entregas de combustibles desde mayo por parte de la estatal venezolana PDVSA para Norte de Santander, y del aumento en la cotización del bolívar paralelo a casi 10 veces la tasa oficial, el comercio ilegal de estos productos en Colombia sigue haciendo de las suyas y, según expertos, no parecen existir señales claras para desincentivarlo.

A las recientes advertencias de la Dian sobre una reducción del 16 por ciento en el recaudo del impuesto por este concepto, y de que entre el 10 y el 15 por ciento de los combustibles que se utilizan en el país es de contrabando, se suma el aumento en las estimaciones sobre el volumen que ingresa.

De acuerdo con Julio César Vera, exdirector de Hidrocarburos del Ministerio de Minas y Energía, y experto en el tema, en el último año se ha acrecentado la actividad. Estimaciones extraoficiales indican que el país pasó de recibir 18.000 barriles ilegales por día –la mayoría gasolina– a unos 22.000 actualmente.

Si bien Ecopetrol y el Minminas garantizan el suministro de combustibles en los volúmenes autorizados y el Gobierno del vecino país anunció a comienzos de noviembre que subiría de 12 a 20 bolívares (unos 6.140 pesos) el precio del galón en las zonas de frontera, el negocio sigue disparado.

El Ejecutivo anunció la semana pasada que autorizó a reducir la base para el cálculo del galón de gasolina en Valledupar, con lo cual un galón costará 6.800 pesos, pero Vera explicó que el problema es de mucho más fondo y se requiere una estrategia con más acciones de control y alternativas laborales para quienes se dedican a esta actividad.

Agregó que el comercio de combustibles dejó de ser un oficio de los llamados ‘pimpineros’ y ahora está bajo el control de bandas criminales que lo traen para procesar drogas y abastecer a consumidores del transporte de carga y pasajeros. “Esto no se hace a escondidas, sino en vías de gran importancia, como la Ruta del Sol, a plena luz del día”, puntualizó.

 

CUPOS BLOQUEADOS

Según el Ministerio, el cupo para combustibles a precio preferencial de La Guajira es de 2,29 millones de galones al mes y para Norte de Santander alcanza 3,51 millones. Estos departamentos tienen los esquemas de suministro con importaciones de Venezuela.

Sin embargo, para el segundo de estos departamentos, desde finales de mayo pasado, PDVSA suspendió la entrega de sus productos, por lo que se está abasteciendo con producto nacional.

Para La Guajira, el esquema de importación se suspendió también desde mayo y se reactivó en septiembre, y en promedio le llegan 996.000 galones al mes del vecino país.

Sin embargo, fuentes de Ecopetrol señalan que mientras algunos parlamentarios han pedido eliminar los cupos para garantizar el abastecimiento, los mismos contrabandistas realizan compras masivas en las zonas de frontera, a precio preferencial, para luego comercializar la gasolina en otros puntos del país a mayor precio.

Julio César Vera advierte que los comerciantes ilegales han evolucionado y ahora manejan el concepto del costo de oportunidad, que se resume en buscarle el mejor valor de venta al producto, según las condiciones del mercado. Así, cuando el ingreso de combustible venezolano es normal, el precio de venta puede estar hasta un 60 por ciento más barato, pero cuando se cierran los despachos oficiales sube al mismo precio preferencial autorizado por el Gobierno.

Y es que para los contrabandistas el negocio es redondo: con un bolívar paralelo más devaluado que la cotización oficial se necesitan menos pesos para comprar el combustible.

Hace una semana, según consultas realizadas con estaciones de servicio en San Antonio del Táchira, el galón de gasolina corriente costaba 121 pesos, mientras en Bogotá la tarifa oficial son 8.361 pesos. “Si no hacen algo ya, en un año la situación será totalmente inmanejable”, aseguró el experto.
 

CONSUMO AL ALZA
La tendencia al alza en la compra de combustibles en las estaciones de servicio también es un factor que atrae a quienes quieren ganar dinero rápidamente, comprando muy barato (el precio podría llegar a 50 pesos por galón en unos meses) y vendiendo a precio de frontera o a la tarifa normal de otras ciudades.

Según estadísticas suministradas por la Asociación Colombiana del Petróleo, con base en los datos suministrados por Ecopetrol, a septiembre el consumo de gasolina oxigenada (incluyendo corriente y extra) fue de 84.200 barriles por día y subió un 5 por ciento frente al cierre del 2012, mientras que la demanda de acpm avanzó a un ritmo del 2 por ciento, al ubicarse en 120.300 barriles diarios.

De tener una participación del 50 por ciento en la canasta de combustibles en el año 2000, la gasolina redujo su cuota al 35 por ciento al cierre de septiembre pasado. Pero, aún así, el contrabando no da tregua.

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