La mejor defensa

Después de los excelentes artículos de Juan Camilo Restrepo y Manuel José Cárdenas en estas páginas, quisiera complementar algunos aspectos relacionados con la posible solicitud de extradición de Pedro Carmona. En primer lugar, se trató de un asilo diplomático, en el cual se cumplieron todos los pasos que el derecho internacional exige y el traslado del doctor Carmona se hizo con el salvoconducto otorgado por el gobierno de Chávez. No se trata como un diario capitalino ha comentado que el Doctor Carmona ‘huyó de Venezuela’.

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abril 26 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-26

En segundo lugar, y teniendo en cuenta que en unas declaraciones no muy precisas el presidente Uribe calificó esta situación como de índole judicial, en forma ambigua, como lo aclara Juan Camilo en su artículo, habría que determinar si a las autoridades jurisdiccionales de nuestro país les correspondería rendir concepto sobre una supuesta solicitud de extradición, por imputaciones nuevas, de un extranjero que tiene desde hace cinco años la condición de asilado político, otorgada por el ejecutivo nacional en forma válida y legal. Yo creo que no. Por ello no podría el ejecutivo trasladar esa responsabilidad a la Corte Suprema, por ejemplo, para evitar molestar directamente a Chávez. El presidente Uribe ha manejado con mucha paciencia a nuestro temperamental vecino. Sin embargo, esta acción instigada por el régimen venezolano, usando entidades totalmente controladas por Chávez como son la Fiscalía y el Tribunal Supremo, tiene como objetivo no a Carmona sino a Uribe. Hostigándolo, como Evo, Ortega y Correa vienen haciéndolo al unísono, con un tema que puede producir dos resultados: o el presidente Uribe cede ante los caprichos de Chávez, esta vez en materia grave, ‘alimentando al tigre’ que se fortalece con todo lo que perciba como un nuevo síntoma de debilidad, o queda en deuda con el autócrata, la cual puede ser cobrada de mil maneras como ya lo ha demostrado en el pasado. Así actúa Chávez. Conocido el texto de la sentencia del Tribunal Supremo venezolano la mejor defensa de Pedro Carmona está en su contenido. La equivalencia entre los tribunales máximos de los dos países no existe. Basta recordar la forma como fueron elegidos en Venezuela, su dependencia del ejecutivo y su alto grado de politización e identificación con eso que Chávez llama Revolución y Socialismo del Siglo XXI. Desde el punto de vista jurídico la decisión es deplorable. Solamente la Magistrada Blanca Rosa Mármol, quien salvó el voto en un acto no solo fundamentado en derecho sino de independencia frente al régimen, aclara que el acto imputado desde un principio como lo es la rebelión civil, es un “delito político por excelencia”. Igualmente lo confirma la ex presidente del Tribunal, Cecilia Sosa, por cierto poco amiga de Pedro Carmona, al criticar a la Fiscalía anotando que solicitar la extradición por este delito político era ‘blindar’ su asilo. Lo que pasa es que 3 de los 5 magistrados de la Sala de Casación Penal, descubrieron que el magnicidio no queda cubierto por el concepto de delito político, y resolvieron a la hora de nona imputarlo por un hecho totalmente nuevo que vulneraría su derecho a la defensa, utilizando declaraciones del mismo Chávez, de que hacia Carmona ‘apuntaría’ la autoría intelectual, de un atentado frustrado para asesinarlo, que ‘al parecer’ se cometió. No es la primera vez que estos exabruptos se producen en Venezuela para satisfacer al líder Consultor privado "El presidente Uribe ha manejado con mucha paciencia a nuestro temperamental vecino”.

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