Es mejor prevenir

La misma noticia aparece todas las semanas, aunque con diferente protagonista. Así, los cables internacionales reportan periódicamente que tal o cual institución financiera ha decidido asumir pérdidas extraordinarias, en respuesta a inversiones que ya no tienen valor.

POR:
noviembre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-15

Por ejemplo, el martes pasado el gigantesco Bank of America anunció provisiones por tres mil millones de dólares, después de concluir que poseía hipotecas o papeles relacionados por esa suma, sin esperanza de recuperar el dinero. Hasta ahora nadie ha superado al Citigroup, cuyo golpe ascendió a 11 mil millones de dólares, lo cual le costó la cabeza a su presidente, pero los analistas consideran que las pérdidas conjuntas del sector financiero por cuenta de la crisis inmobiliaria en los Estados Unidos podrían superar los 50 mil millones de dólares en la segunda mitad del año. Tales informaciones parecen todavía lejanas en Colombia en donde la economía sigue su buena marcha, aunque a menor ritmo que en el primer semestre del 2007. Sin embargo, no está de más observar las nubes de tormenta en otras latitudes. La razón es que los vasos comunicantes de la globalización pueden conducir a que varíen con rapidez circunstancias que parecían estables. Un caso evidente es lo que ha ocurrido con el precio del dólar en los últimos días, cuyo aumento ha sido superior a 60 pesos, en respuesta al nerviosismo sobre el crecimiento mundial. Hasta ahora, las amenazas claras son dos. La primera tiene que ver con el coletazo de las pérdidas ya mencionadas en los grandes grupos financieros. En este caso el temor es que un mundo desarrollado que ya lleva varios años teniendo acceso a crédito relativamente barato y abundante encuentre que comienzan a cerrarse las puertas del mercado internacional. Casos de sobre valoración de mercados accionarios específicos como el de la China alimentan el riesgo de que los capitales que llegaron en forma tan generosa, decidan irse con rapidez. En semejante escenario Colombia tiene claras vulnerabilidades, derivadas de un nivel de endeudamiento todavía alto y de un saldo en rojo creciente en su balanza comercial. Para ponerlo en cifras claras, la semana pasada el Dane informó que el déficit en el intercambio de bienes y servicios del país con el resto del mundo llegó a 1.463 millones de dólares entre enero y agosto pasados, mientras que en el mismo período del 2006 el resultado había sido de 236 millones de dólares a favor. La segunda preocupación está relacionada con una recesión en el mundo desarrollado, nacida también de la debacle en el mercado de finca raíz. Muchos observadores recibieron con alivio la cifra de crecimiento de la economía de los Estados Unidos en el tercer trimestre, cuando ese guarismo llegó a 3,9 por ciento, pero las sombrías predicciones hechas por el presidente del Banco de la Reserva Federal, Ben Bernanke, apagaron el entusiasmo. Según el economista, la réplica del primer terremoto todavía no se ha sentido y lo más probable es que el final del año y el comienzo del 2008 estén plagados de noticias francamente malas. Debido a ello hay una gran expectativa sobre la actitud de los consumidores en la temporada navideña, pues un buen nivel de compras alejaría los temores de recesión profunda. Ante tantas señales de precaución es evidente que la economía colombiana debería estar preparada. Es indudable que aunque ahora hay más fortaleza fiscal e institucional que en el pasado, también quedan debilidades por la falta de voluntad de enmendar la plana con mayor rapidez. Aparte del preocupante frente externo, las cifras pueden deteriorarse vertiginosamente si los colombianos deciden ser más cautos en sus compras o en sus inversiones. Por tal motivo no está de más empezar a trabajar en escenarios de menor crecimiento y en la manera de enfrentarlos. Así, hay quienes proponen una gran revolución de obras públicas o mayores ahorros antes de que sea tarde, ideas que merecen un análisis juicioso por parte de un Gobierno que aparenta estar más tranquilo de lo que debería. Las pérdidas crecientes en el sector financiero mundial y los temores de recesión se ven lejanos en Colombia, pero es necesario estudiar planes de contingencia”.

Siga bajando para encontrar más contenido