El mercado de valores, ¿en una burbuja? | Finanzas | Economía | Portafolio

El mercado de valores, ¿en una burbuja?

Entre las características propias y deseables del mercado de valores están la reacción continua y relativamente rápida a la información y al riesgo percibido. Estas características ayudan a que las crisis de precios, cuando se presentan, sean menos graves y la recuperación sea más rápida que las crisis desatadas en el sistema bancario. El sistema de precios recoge la información disponible en el mercado y la convierte en base para la toma de decisiones descentralizada por parte de todos los agentes, con mucha mayor eficiencia que los sistemas contables y de auditoría y control, sean internos de los bancos o externos de las autoridades de supervisión.(VER GRAFICOS)

POR:
mayo 27 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-27

Para que el mercado de valores cumpla bien su función de información y asignación de recursos, se requiere que esté apoyado en instituciones externas fuertes y en un gobierno corporativo confiable de las empresas emisoras de acciones y títulos valores. En períodos como el actual es cuando más se aprecia la prudencia y la consistencia con que actúen el Ministerio de Hacienda, la Superintendencia Financiera, la Bolsa de Valores de Colombia y el Banco de la República, cada cual en su función propia. Cada una de estas instituciones maneja y publica información oportuna y de calidad para beneficio del mercado. Mucho más atrás está la Superintendencia de Sociedades, en cuya página web los últimos informes de estados financieros de las empresas colombianas se quedaron en el año 2002, aunque hay reportes privatizados más recientes. ¿HABÍA BURBUJA? El Banco de la República, en el Informe de Estabilidad Financiera del año 2005, publicado hace pocos meses, identificó síntomas de sobrevaloración en los precios de las acciones en el mercado público de valores. Aquí la expresión del informe citado (pp. 49 y sigs.): “Tal como se ha presentado en las últimas ediciones del Reporte de Estabilidad Financiera, el mercado de valores presenta evidencia de burbuja. A pesar de que los niveles de sobrevaloración (cercanos a 200 por ciento) parecen excesivos, debe tenerse en cuenta que el promedio de largo plazo calculado incluye todo el período de crisis, pero solo parte de la fase ascendente anterior a este, por lo que podría estar sesgado a un nivel inferior al que se obtendría con una muestra que capturara un ciclo económico completo. No obstante, sería inadecuado desconocer el desarrollo del mercado de valores, que en los últimos años ha mostrado un crecimiento importante”. El Banco conjeturaba que entre las causas de los síntomas de sobrevaloración podrían estar la importante entrada de capitales extranjeros y una mayor confianza de inversionistas domésticos, que la sobrevaloración podría ser extensiva a empresas no cotizadas en bolsa y que asimismo podría estar asociada al escenario de bajas tasas de interés predominante hasta hace pocos meses. Para ilustrar sus estimativos de posible burbuja bursátil, el Banco publicó en el gráfico 1 que evidencia la medida en la cual los precios de las acciones en la bolsa se triplicaron en los dos años anteriores en relación con los indicadores de rentabilidad operacional de una muestra de empresas con acciones cotizadas en ese mercado. A pesar del cuidadoso lenguaje utilizado por el Banco de la República, el mensaje a los inversionistas en la Bolsa era claro en el sentido de ser precavidos ante el riesgo de una elevación en las tasas de interés internacionales, que pudiera desdibujar en un momento dado la atracción relativa de las empresas colombianas frente a otras alternativas de inversión y otros mercados. EL IMPACTO El mismo informe, más adelante, realizaba distintas simulaciones acerca de los posibles impactos del riesgo de mercado sobre las inversiones en distintos tipos de activos debidos a la probabilidad de elevación de las tasas de interés o la tasa de cambio, o de reducción en los precios de las acciones y de la finca raíz. La forma de hacer comparables tales impactos hipotéticos es reducirlos, para el caso de las inversiones del sistema financiero, a estimativos de capitalización necesaria para poder absorber tales impactos sin incurrir en crisis de pagos y más claramente, sin incurrir en índices de solvencia por debajo de los mínimos requeridos por las autoridades, de conformidad con diferentes metodologías que aproximan el concepto de valor en riesgo. No creo que lo importante ahora sea citar los resultados calculados por el Banco, sino recomendar un estudio sereno de ese importante documento. En todo caso, las extraordinarias ganancias del sistema bancario en los años anteriores significaron un enorme fortalecimiento patrimonial, cuya función protectora sale a relucir ante cualquier contingencia. Otro tipo de inversionista institucional de significación rápidamente creciente en acciones son los fondos de pensiones y cesantías. En la medida en que su comportamiento efectivo se oriente al corto o al largo plazo, la reacción de sus tesorerías puede contribuir a una mayor volatilidad en los precios de las acciones o no. Allí los agentes decisores son las administradoras de pensiones y cesantías, para el caso de los fondos obligatorios; y las mismas administradoras más los afiliados individuales y empresariales, para el caso de los fondos voluntarios. El momento de una reducción de precios no es el de replantear la tolerancia al riesgo o el plazo de referencia de la inversión. Si usted apostó el dinero que no podía, actuó como amante del riesgo y eso es sólo responsabilidad suya. No es el momento de culpar a unos villanos recién inventados, los ‘especuladores’ o los ‘capitalistas salvajes’ que supuestamente se llevaron parte del enriquecimiento que usted había obtenido en los dos o tres años anteriores. QUÉ TANTA CORRECCIÓN La impresión de conjunto es la de que -si había efectivamente algunos componentes parecidos a una burbuja en la formación de precios de las acciones colombianas- los ajustes y correcciones de las últimas semanas deben haber contribuido a consolidar la estabilidad de las valoraciones (ver gráfico 2). El gráfico compara, para cada empresa, la Q de Tobin, como indicador de la relación entre el precio en bolsa frente al ‘precio’ contable, frente a la variación en la cotización en lo corrido del año hasta mayo 24. De un lado, la Q de Tobin muestra que las empresas cotizadas tienen una capitalización bursátil que va desde casi cero, hasta ocho veces el valor en libros. No obstante, al despreciar los datos extremos, la mayoría de las empresas ostentan resultados de Q cercanos a la unidad e inferiores a dos veces el valor contable. Son ahora pocos los casos de empresas con Q en las vecindades de 4 o más veces el valor contabilizado. No es este el momento tampoco para otorgarle credibilidad súbita a la contabilidad como criterio de valoración, en un país que maneja más de una docena de PUC diferentes, donde los estados financieros no aplican los estándares financieros internacionales, donde las diferencias de tratamiento tributario y de exenciones y privilegios reducen todavía más la comparabilidad de las cifras. Además, no olvide que, por definición, la contabilidad se refiere exclusivamente al pasado. El mercado de valores cumple su función. Ahí siempre hay que estar pilas, porque inevitablemente se cumple al aforismo: no hay almuerzos gratis. Especial para PORTAFOLIO *Director de Economía y Empresa

Siga bajando para encontrar más contenido