Mercados emergentes: la calma duraría poco

Los países en condición más crítica no han resuelto su situación, el entorno externo y los cambios en el mercado siguen siendo inciertos.

La volatilidad de las divisas podrían afectar las empresas de los mercados emergentes.

Podemos tener días tranquilos, pero debemos estar prepara- dos frente a la probabilidad de una volatilidad renovada.

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POR:
Bloomberg
septiembre 10 de 2018 - 09:40 p.m.
2018-09-10

La mayor tranquilidad de los mercados y la recuperación en los tipos de cambio al final de la semana pasada hacen que sea tentador declarar el final de la turbulencia del verano en las economías emergentes.

Esos acontecimientos positivos, junto con la creciente evidencia de diferenciación de inversionistas, naturalmente despiertan la esperanza de que estamos repitiendo lo que ocurrió a principios de 2016, cuando una mayor preocupación por los trastornos del mercado impulsados por China dio paso a una reconfortante restauración de los flujos de capital, precios más altos de los activos y un entorno operativo mucho mas favorable para los países emergentes individuales.

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Sin embargo, hay cuatro razones para mantener la cautela. Las perturbaciones prolongadas del mercado no siempre se producen de forma lineal: unos pocos días de calma no significan necesariamente el final de un trastorno. Hay muchos ejemplos históricos de recuperaciones rápidas temporales en el contexto de una mayor tendencia de trastorno continua del mercado. Esto sucede especialmente cuando los impactos negativos y sus posibles efectos de retorno, no han seguido su curso, y cuando los interruptores decisivos no se han activado. Es demasiado pronto para descartar la posibilidad de que la volatilidad financiera de las últimas semanas pueda desestabilizar algunos indicadores fundamentales económicos y financieros, llevando a un retorno de las dislocaciones del mercado.

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Los casos de los países que generan mayor inquietud aún no se resuelven: Ni Argentina ni Turquía, los dos grandes casos principales, han producido una combinación de ajustes de política y nuevos financiamientos que colocarían a sus economías en un camino seguro hacia la estabilidad.

En consecuencia, es probable que el alivio del mercado que experimentaron al final de la semana pasada haya sido el resultado de realineamientos periódicos de posición de cartera, más que de un cambio fundamental en la dinámica del mercado subyacente.

El entorno externo sigue siendo incierto: las economías emergentes operan en un contexto global fluido caracterizado por una creciente divergencia en el desempeño entre las economias avanzadas, incertidumbres políticas, un sistema de comercio internacional menos estable y políticas de bancos centrales en evolución. Los riesgos inmediatos provienen de cambios potencialmente desestabilizadores en el dólar y las condiciones financieras internacionales. Esos eventos se nutren del “factor global” que, como lo demuestran las investigaciones de Helene Rey y otros, puede jugar un papel importante en el impulso de las variables financieras y económicas internas en los mercados emergentes.

El impacto neto de los cambios recientes en la estructura del mercado sigue siendo incierto: no hemos aprendido suficiente sobre el impacto de los recientes cambios estructurales en el mercado para la inversión de cartera en las economías emergentes. No está claro si estos cambios atenuarán o amplificarán la volatilidad.

Bloomberg

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