Mercados orgánicos

El mercado de comida orgánica seguirá creciendo, concentrándose en los consumidores de mayor ingreso, capaces de pagar más por un producto -que a su juicio- es más sano y sabe mejor.

POR:
julio 15 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-07-15

 La comida orgánica está de moda. En Europa, Asia y Estados Unidos son cada día más los supermercados que atraen consumidores hacia productos que con anuncios persuasivos recalcan el lema de '100 por ciento orgánico'.

A su vez, los clientes hacia este tipo de productos crecen diariamente motivados por las preconcepciones de un mejor sabor, mayores beneficios nutricionales, menos riesgos derivados de pesticidas y una mayor responsabilidad con el medio ambiente justificada por el consumo de alimentos que no utilizan fertilizantes artificiales.

Si bien la comida orgánica representa tan solo el 2 por ciento del mercado mundial de alimentos, sus ventas la convierten en la categoría de mayor expansión. En E.U., la comercialización se ha duplicado en los últimos seis años, alcanzando en el 2008 la no despreciable suma de 23.000 millones de dólares.

En el entorno internacional, las cifras también son dicientes. Según la publicación especializada Organic Monitor, el comercio global de estos alimentos supera los 50.000 millones de dólares y se espera que su mercado se expanda a un ritmo cercano al 20 por ciento anual durante la próxima década.

Gigantes como Wall Mart, conscientes de esta tendencia han aumentado las ventas de orgánicos, mientras Coca-Cola, con la adquisición del fabricante de jugos Odwalla en el 2001, ha incorporado este nicho de mercado en su estrategia de mediano plazo.

Tal ha sido el boom de la comida orgánica que son cada vez más los países que endurecen los instrumentos de regulación para certificar eficazmente este tipo de productos, evitando que a los consumidores 'les metan gato por liebre'. Para ello, se han fijado estándares rigurosos mediante los cuales los productores deben acreditar que no utilizan pesticidas, insecticidas y herbicidas convencionales.

A pesar de la euforia desatada por este creciente mercado, las voces críticas que invitan a no 'tragar entero' se han hecho sentir. Ante los promotores de esta forma de producción agrícola, varios analistas sostienen que si bien la comida orgánica tiene aparentes beneficios ambientales, su baja productividad por hectárea hace imposible que este tipo de agricultura sea capaz de atender la creciente demanda alimentaria global.

Adicionalmente, estudios realizados en el 2006 por los expertos Carl K.Winter y Sarah F. Davis publicados en el Journal of food science, la comida orgánica tiende a ser entre un 10 y 40 por ciento más cara que la comida tradicional, sin estar comprobada científicamente su superioridad nutricional frente a los alimentos convencionales.

El mercado de comida orgánica seguirá creciendo, concentrándose en los consumidores de mayor ingreso, capaces de pagar más por un producto -que a su juicio- es más sano y sabe mejor. Pero no puede quedar duda de que la producción agroindustrial de alimentos es la principal forma de abastecer a una población mundial que se acerca a los 7.000 millones de personas.

América Latina también está viviendo el boom de los alimentos orgánicos, abriéndole oportunidades de negocio a muchos productores y cadenas de supermercados, frente a lo cual es importante informar bien a los consumidores sobre las verdaderas diferencias con los alimentos convencionales. Mientras tanto, el mercado seguirá atrayendo consumidores sofisticados dispuestos a pagar más por sentirse más saludables y responsables, aunque la ciencia aún no valide que tienen la razón.


ivanduquemarquez@gmail.com

Siga bajando para encontrar más contenido