Un método que a muchos les sirve, mientras que otros tratan de estudiarlo

Un método que a muchos les sirve, mientras que otros tratan de estudiarlo

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noviembre 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-21

El método Tomatis, conocido hoy mundialmente, debe su nombre al médico francés Alfred Tomatis, que durante más de medio siglo se dedicó al estudio de los efectos fisiológicos del sonido y fue el primero en emplear el término 'efecto Mozart' para referirse al tratamiento a partir de la música del famoso compositor austriaco.

Tomatis utilizó las melodías de Mozart para tratar patologías de diferente índole en niños y adultos discapacitados.

Desde hace 40 años se han efectuado proyectos de investigación en diversos centros académicos en busca de más respuestas al 'fenómeno Mozart', incluyendo las averiguaciones que pretenden aclarar el verdadero efecto que provocaría la melodía del músico austríaco.

En 1997 el doctor Tomatis escribió un libro al respecto, que fue un best seller mundial que se vendió por millones y fue traducido a 14 idiomas.

Hace 15 años, antes del lanzamiento del libro, se iniciaron estudios al respecto de los efectos de la música de Mozart en la Universidad de Wisconsin.

Se hicieron pruebas de razonamiento espacio-temporal (razonamiento con imágenes para resolución de problema) en estudiantes. Aquellos que fueron sometidos a la sonata K448, compuesta para dos pianos, destacada como una de las composiciones claves que tienen efectos sobre el cerebro, obtuvieron mejores resultados, según los estudios.

La investigadora Frances Rauscher, quien fue la que realizó las pruebas en la Universidad de Wisconsin, dijo que pese a que los estudiantes sometidos al 'efecto mozart' mostraron un mejor razonamiento espacio-temporal, eso no se tradujo en un incremento de su coeficiente intelectual

Estudios de los investigadores Iwaki y Larkin, publicados entre 1995 y 1999, sugieren que cualquier mejora temporal se debe más a un cambio de ánimo que a un aumento de actividad cerebral por la audición musical.

Otros investigadores como Christopher Chabris, de la Harvard Medical School, quien publicó un estudio en 1999, concluyó, tras analizar 16 investigaciones previas, que no existían mejoras estadísticamente significativas en los coeficientes intelectuales de quienes se sometían a la música de Mozart.

"Escuchar la música clásica es bueno para los niños, pero no porque los vayan a hacer más inteligentes", dijo.

El efecto existe, pero hay que delimitarlo y estudiarlo con más profundidad.

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