Mil barriles por segundo

Hace pocos meses salió al mercado un excelente libro cuyo título en inglés es A Thousand Barrels a Second (McGraw-Hill, 2006). Su autor, Peter Tertzakian, es un connotado economista petrolero y el título refleja la tasa actual de consumo y de extracción de petróleo crudo en el mundo. El libro de Tertzakian es tan instructivo como ameno. Desarrolla admirablemente la transición de la época en que el combustible por excelencia era el aceite de ballena y la aparición y eventual predominio de los hidrocarburos, principalmente el petróleo, como fuentes de energía.

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mayo 03 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-05-03

Las tesis central de Tertzakian es que, contrario a lo que mucha gente afirma, el petróleo no se está acabando. Es más, cada día se encuentran reservas de magnitudes insospechadas como son las arenas de alquitrán en Alberta, Canadá y los depósitos de petróleo de pizarra (shale oil) en Nueva, México. Lo que sí se esta acabando, según los expertos, es el petróleo dulce liviano (light sweet crude), aquel cuyos costos de extraer son mínimos y cuyo bajísimos niveles de azufre lo hacen una materia prima ideal para las refinerías. Bajo la anterior premisa, Tertzakian argumenta que los tiempos del barril a veinte dólares han pasado a la historia y de no encontrarse unas tecnologías revolucionarias para la extracción y refinamiento, el mundo se tiene que acostumbrar a precios por encima de los 50 dólares el barril, con picos estacionales por razones de consumo, de catástrofes naturales como el ‘Katrina’, o de eventos políticos, que pueden perfectamente llevar los precios por encima de los 100 dólares por barril. Tertzakian está lejos de ser un profeta del Apocalipsis. Hace énfasis en que a partir de la Revolución Industrial, el mundo ha llevado a cabo cinco grandes revoluciones en sus necesidades energéticas: de la leña y la madera al carbón, al aceite de ballena, al petróleo, al gas natural, y a la energía nuclear. No ve el economista ninguna razón por lo cual una nueva transición no pueda ocurrir. ¿A qué le apuesta Terzakian? Es suficientemente hábil para no dejarse arrinconar en una sola respuesta. Cree que los biocarburantes, como el etanol y el bio- diesel, van a jugar un papel cada día más importante mientras que desparece, en un horizonte de muchas décadas, el petróleo. A largo plazo Terzakian cree que las inmensas ventajas de las baterías de hidrógeno, en las cuáles un vehículo puede llegar a tener un pequeño motor en cada una de las ruedas, se puede imponer, siempre y cuando se logre la tecnología para poder extraer el hidrógeno del aire, del gas, o del agua, a precios sustancialmente más bajos a los de hoy en día. Pero esto no va a ocurrir pasado mañana. Empresario "Las tesis central de Tertzakian es que, contrario a lo que mucha gente afirma, el petróleo no se está acabando”.

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