¡Milagro: un agente de tránsito!

¡Milagro: un agente de tránsito!

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noviembre 21 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-21

A tempranas horas del jueves pasado y desplazándome hacia el centro de la ciudad en un vehículo de transporte público, tuve la inmensa sorpresa de observar un agente de tránsito cumpliendo con su misión y tarea de dirigir el tráfico. Estos servidores públicos parecen ser una especie más en vía de extinción, al punto que uno se había acostumbrado a verlos solo ocasionalmente en las horas de pico y placa, agazapados y al acecho con el único propósito de imponer comparendos, congestionando aún más las vías. Lo más sorpresivo de esta imagen alucinante -que me llevó incluso a pensar que el suscrito estaba aún bajo los efectos del dios Morfeo- es que el agente de marras estaba haciendo su labor de una manera muy eficaz, pues a pesar de que en el cruce en que se encontraba, extrañamente había un semáforo funcionando, él no se limitaba a seguir el cambio de luces de rojo a verde y viceversa, sino que muy inteligentemente daba la vía en función del flujo de vehículos que ingresaba al punto de intersección.

Con base en esta experiencia, he llegado a la conclusión de que lo mejor para recuperar algo de la movilidad en Bogotá, sería que los semáforos se fundiesen todos al mismo tiempo y un ejército de seres humanos, de carne y hueso y pensantes, los reemplazasen en su labor con el beneficio adicional de generar empleo masivo en una actividad que no requiere de estudios o formación especializada. Basta con criterio y sentido común para desempeñarse acertadamente. Prueba de ello es que en muchos puntos del centro de la ciudad los grandes trancones y atascos que suelen presentarse, finalmente son resueltos gracias a la labor espontánea de unas personas, que a pesar de estar normalmente bajo los efectos del alcohol y la droga, representan una mejor alternativa frente a la ausencia total de la autoridad respectiva.

¿Por qué no tomar nota y aprender de esta triste, pero evidente realidad para inundar las calles de Bogotá con un ejército oficial de agentes de tránsito que actúen con mente positiva y no solo motivados por una meta de imposición de comparendos? Uno hubiese esperado que ésta hubiese sido la primera decisión, al asumir sus funciones, por parte del recientemente defenestrado Secretario de la Movilidad, teniendo en cuenta los numerosos frentes de reparación de vías que ha emprendido la administración del alcalde Samuel Moreno, y que obviamente lo primero que producen es congestión en las vías y desespero entre los ciudadanos. Dicho sea de paso, parece que este tal funcionario -luego de ser declarado insubsistente- encontró su gran oportunidad profesional en Bolivia, como asesor de tráfico del Ministerio de la Marina del hermano país.

En el tema de los frentes de reparación de vías, también vale la pena precisar y resaltar que éste es un acierto del Alcalde Mayor actual, pero que los aún afligidos simpatizantes del candidato derrotado (el de las 'peñalosas'), no le reconocen hasta tanto no se empiecen a ver los frutos de esa iniciativa. Crucemos los dedos para que estos frutos se vean prontamente, pues la ciudadanía no soportaría otra desilusión o frustración igual a la de la época del alcalde 'pedagógico' y su tristemente famoso contrato con los mexicanos de ICA.

Mientras se amplían las redes de TransMilenio, y las futuras generaciones de bogotanos puedan gozar de un transporte multimodal e interconectado, y no tengan que sufrir las consecuencias de no haber tomado decisiones a tiempo como les ocurre a las generaciones actuales, es imperativo echar mano del recurso más valioso que puede tener cualquier sociedad y que está representado por su capital humano.

Para ponerlo en términos mockusianos, "muerte a los semáforos, vida y trabajo a los agentes y movilidad a los ciudadanos".

gpalau@urosario.edu.co 

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