Una milenaria tradición que aún logra impresionar

Una milenaria tradición que aún logra impresionar

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

En gaélico, una variante del idioma celta que se habla en los Highlands de Escocia, la palabra whisky se deriva del vocablo usquebaugh que significa 'Agua de vida'. Y es que el proceso que desemboca en una botella del amarillo líquido está lleno de tradición y ha sabido acoplar los avances tecnológicos sin perder raigambre.

En las cerca de 100 destilerías que se extienden por toda Escocia, se produce dos tipos de whisky: el de malta y el de grano.

El primero se obtiene a partir de cebada exclusivamente y se destila mediante el sistema discontinuo de Pot Still. Por su parte, los whiskys de grano se logran mediante un proceso conocido como Patent Still, que guarda ciertas diferencias con el procedimiento del whisky de malta. Por ejemplo, en los de granos se mezclan cereales sin maltear con la cebada y la destilación se lleva a cabo en un alambique continuo.

Tanto el whisky de malta como el de grano deben pasar por un proceso de maduración. El alcohol obtenido es guardado en barriles de roble que ya han sido utilizados en Estados Unidos para la maduración de bourbon, o en Europa para guardar jerez. Los barrilles son desarmados en Escocia y armados de nuevo para ser el nuevo hogar del whisky.

Tras lograr su punto, la bebida puede ser mezclada o venderse pura. La mayor cantidad de whiskys que salen de Escocia son mezclados, así, por ejemplo, el Old Parr es una unión de 40 diferentes tipos de whisky, mientras que marcas como Cragganmore y Cardhu, son whiskys de una sola malta.

"Una mezcla es como una orquesta. Cada uno de los whiskys puros es un instrumento y lograr la armonía es la tarea del master blender", explica Gregor Cattanach, embajador escocés de Diageo para la marca Buchanan's.

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