Más de un millón de jóvenes en Colombia no tienen empleo

En el Día Mundial de la Población se conocen problemas y desafíos que atraviesa población juvenil.

Colombia atraviesa, desde los años 80, una etapa demográfica en la que su mayor población es joven y en edad productiva (cerca d

Archivo particular

Colombia atraviesa, desde los años 80, una etapa demográfica en la que su mayor población es joven y en edad productiva (cerca d

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noviembre 18 de 2014 - 01:08 p.m.
2014-11-18

En Colombia, cerca de 1’100.000 jóvenes en plena edad productiva (15,6 por ciento) no tienen trabajo.

El dato corresponde al informe Mercado Laboral de la Juventud del Departamento Nacional de Estadística (Dane), el cual establece las condiciones laborales de jóvenes entre 14 y 28 años, entre los meses de julio y septiembre del año en curso. Y se da a conocer en el Día Mundial de la Población, que en esta ocasión hizo énfasis en las realidades, problemas y desafíos de los jóvenes del mundo.

Colombia atraviesa, desde los años 80, una etapa demográfica en la que su mayor población es joven y en edad productiva (cerca de 31 de los 47,6 millones de habitantes del país tiene entre 15 y 64 años, según datos del Dane).

Paulo Javier Lara, asesor en población y desarrollo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) –organización que conmemora la fecha–, explica en qué consiste esa realidad demográfica: “En el país hay más gente produciendo y menos dependiendo”.

Pero ese bono demográfico se va a ir envejeciendo. Actualmente, por cada persona mayor de 64 años hay cuatro jóvenes entre 14 y 28 años; en el 2030, por cada persona mayor habrá dos jóvenes de las mismas edades. Y en el 2050, por cada siete personas mayores habrá ocho jóvenes.

Por eso, insiste el experto, es urgente fortalecer las políticas públicas en educación y empleo para los jóvenes.

Aunque el desempleo, en general, es del 8,4 por ciento, en los jóvenes se acerca al doble: 15,6 por ciento. Y son las jóvenes las más desempleadas: el 19 por ciento, respecto al 10 por ciento entre los hombres. También hay que cerrar las brechas que sufren los jóvenes que viven en las zonas rurales: mientras en áreas urbanas el 82 por ciento termina la educación media, en las rurales es apenas el 48 por ciento.

Si no se invierte en políticas dirigidas a los jóvenes colombianos, que representan una fuerza productiva única en la historia, que podría transformar al país, el efecto será contrario, según el UNFPA: en unas décadas tendríamos una población mayoritariamente adulta y pobre.

UN RETO PARA EL MUNDO

Nunca antes había habido tanta gente joven en el mundo: 1.800 millones, entre los 10 y los 24 años. “Nunca más contaremos con tanto potencial para el progreso económico y social. De cómo respondamos hoy a las necesidades y las aspiraciones de las personas jóvenes depende nuestro futuro”, afirmó Babatunde Osotimehin, director ejecutivo del Fondo de Población de Naciones Unidas (UNFPA) en el lanzamiento del informe ‘El poder de 1,8 mil millones: adolescentes, jóvenes y la transformación del futuro’.

El documento insiste en la urgente necesidad de reforzar las políticas dirigidas a los jóvenes en temas como educación, empleo, derechos humanos y salud sexual y reproductiva.

“Que el mundo tenga tanta cantidad de jóvenes puede generar estrés en los gobiernos, dado que se requiere destinar mayores recursos para su educación, su salud y sus oportunidades”, señala el informe, que presenta cifras preocupantes sobre la realidad que viven millones de jóvenes en el mundo. Algunos datos: el 60 por ciento de los jóvenes en los países en desarrollo no tienen trabajo ni van a la escuela, 73,4 millones entre 15 y 24 años están desempleados y 500 millones sobreviven con menos de 2 dólares al día.

Por eso es fundamental aprovechar el momento: tener un número grande de personas jóvenes en edad productiva, educadas, saludables y con capacidades es enorme, genera un bono demográfico o ventana de oportunidades que cada país debe aprovechar al máximo.

Los países que inviertan en el desarrollo de la juventud en este período es probable que estén en mejor posición para la segunda mitad del siglo XXI, con poblaciones sanas, educadas y productivas, que soporten la economía.

Los que no inviertan en la juventud corren el riesgo de tener, en el futuro, una fuerza de trabajo poco calificada y economías con bajo crecimiento, que redundarán en poblaciones empobrecidas.

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