1,2 millones de desempleados son jóvenes que nacieron entre 1984 y 1997, según el Dane

La tasa de desocupación de este segmento de la población, entre 14 y 26 años de edad, fue 22,2 por ciento para el trimestre noviembre-enero, mientras que el desempleo general fue 12,3 por ciento.

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marzo 22 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-22

El aumento anual de la población colombiana junto con una actividad productiva que no da respuesta a la creciente oferta de mano de obra explica lo que está sucediendo en el mercado de trabajo.

Cada año, dice el economista Ricardo Bonilla, del Centro de Investigaciones para el Desarrollo (CID) de la Universidad Nacional, hay 500.000 colombianos más que presionan el mercado laboral, pero el país no crea las suficientes oportunidades de trabajo y no hay una estrategia productiva que les dé cabida a los nuevos empleados.

Al referirse a los efectos de la crisis económica mundial, un informe de la Cepal y de la OIT de mediados del año pasado señaló que a nivel general en Latinoamérica hubo un aumento de la informalidad en el trabajo, un debilitamiento del empleo con protección social y una contracción del empleo de jornada completa.

"Los jóvenes -agrega el estudio- han pagado un alto costo de la crisis o el enfriamiento económico, pues el desempleo entre la juventud ha aumentado marcadamente".

En el trimestre mencionado, el Dane reportó para Colombia 1,2 millones de jóvenes desempleados y 4,3 millones de ocupados, con crecimientos anuales de 11,4 y 11,5 por ciento respectivamente.

Sin embargo, el comportamiento laboral de ese grupo poblacional en las 13 grandes ciudades es dramático: los desocupados sumaron 621.000, para un incremento anual de 15,4 por ciento, mientras que los ocupados llegaron a casi dos millones, pero su aumento fue de apenas 6,8 por ciento.

Al solo efecto del crecimiento demográfico, que lleva a que más personas se vinculen al mercado de trabajo, se agrega lo que Bonilla denomina la angustia económica de las familias por la caída de los ingresos, que obliga a que otros miembros del hogar, diferentes al jefe, salgan a buscar qué hacer, apreciación coincidente con la de Stefano Farné, de la Universidad Externado, y con la de Alejandro Vera, de Anif.

El resultado de esa salida al mercado ha sido, como lo señalan los analistas, mayores desempleo e informalidad de las personas.

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