Minería ilegal se toma una zona de Santurbán

Un área de la zona de páramo en discusión está siendo invadida por mineros sin licencia. Los dueños de los títulos protestan.

La CDMB cuantificará el impacto de la informalidad en el ecosistema.

Jaime Moreno

La CDMB cuantificará el impacto de la informalidad en el ecosistema.

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febrero 06 de 2014 - 03:36 a.m.
2014-02-06

Ha pasado un año desde que se hizo la declaratoria del Parque Regional Natural del Páramo de Santurbán y se anunció la delimitación de este ecosistema, y la situación económica de los municipios santandereanos involucrados en esta medida no ha hecho más que empeorar.

Vetas y California han sido las localidades más impactadas.

Al desempleo masivo que generó en estos municipios la parálisis de las mayores empresas mineras de la zona, se le suma ahora el aumento de la actividad de explotación informal.

De acuerdo con las cifras que manejan las alcaldías de estos municipios, podría ser entre 200 y 300 el número de personas que están ingresando por su cuenta a los socavones de las empresas para extraer el oro.

“Se está haciendo minería en el páramo de Santurbán usando mercurio y explosivos, que se adquieren de manera ilegal.

Hemos enviado cartas a todas las autoridades y hasta hoy no hemos tenido ninguna intervención en el área”, denunció el CEO de Leyhat, una empresa con títulos en Vetas, Fabio Capponi.

El ejecutivo señala que esta actividad no solo representa un riesgo para quienes la ejercen, dado que no utilizan elementos de seguridad adecuados, sino que también genera riesgos ambientales y legales para las empresas.

“Hay grupos de 80 y más personas que entran en cada uno de los túneles de las compañías.

¿Qué pasará el día en que uno de estos túneles se derrumbe y mate a 20 personas?, ¿quién se hará responsable de esto? Santurbán se está volviendo tierra de nadie”, asegura Capponi.

QUIÉN CONTROLA

Para el ministro de Minas, Amylkar Acosta Medina, no es cierto que esa zona sea “tierra de nadie”, sin embargo admite que la informalidad es consecuencia de la incertidumbre.

“Mientras no haya una clara delimitación por parte de la autoridad ambiental, vamos a tener informalidad.

La solución allí empieza por una definición clara del área excluida de la minería. Mientras tanto, nosotros, como autoridad minera, a través de la Agencia Nacional Minera, ANM, tomamos medidas tendientes a meter en cintura esa actividad”, señaló el jefe de cartera.

En resumen, estas medidas de la ANM consisten en verificar las denuncias de las empresas, que se esté llevando a cabo la invasión en el título, y posteriormente solicitar una medida de amparo administrativo que permita a la policía actuar.

No obstante, esta medida debe ser apoyada por las autoridades locales, que en el caso de California y Vetas se han declarado atadas de manos para frenar la informalidad.

El alcalde de Vetas, David González, señala que la minería informal se ha incrementado porque las personas del municipio no tienen otra actividad de sustento. En su mayoría eran empleados de las empresas mineras, y como estas cerraron su operación, quedaron sin trabajo.

“En Vetas son 250 personas las que están haciendo ‘galafardeo’ (modalidad de minería informal).

No podemos actuar desde el punto de vista policivo, porque estaríamos atacando a la misma gente de la comunidad, y podríamos tener un problema de orden público”, explicó.

González agrega que en su municipio hay solo 20 policías, que no pueden enfrentarse a 100 mineros.

Ante esta circunstancia, incluso empresas como Eco Oro han decidido informar a las autoridades sobre las situaciones de informalidad que se presentan, pero no denunciar a los mineros identificados.

“Entendemos que esto se da por la situación de desempleo.

No nos interesa entrar en choques con la comunidad, pero no podemos aprobar esta situación y, como empresa, tampoco tenemos la facultad para contrarrestarla”, sostuvo Hernán Linares, presidente de Eco Oro.

RIESGO EN EL PÁRAMO

Santurbán ha estado en el ojo del huracán desde hace más de dos años. Es un ecosistema estratégico para la producción del agua que consumen los Santanderes.

Por eso la afectación ambiental que pueda causar el aumento de la explotación informal en la zona preocupa también a la Corporación Autónoma Regional para la Defensa de la Meseta de Bucaramanga, CDMB, autoridad ambiental de la región.

“Lo que se ha encontrado básicamente, hasta ahora, son incrementos de niveles de mercurio y arséncico, lo que es consecuencia del uso indiscriminado de estos materiales”, explicó Dairo Castro, subdirector de gestión ambiental rural de la CDMB.

Esta entidad conformó un equipo de trabajo para medir el impacto de esta actividad en la cuenca del río Suratá, una de las fuentes de las que toma agua el Acueducto Metropolitano de Bucaramanga.

Las autoridades locales no vislumbran una actividad económica capaz de absorber a la población cesante, distinta a la minería informal, al menos hasta que las grandes mineras retomen su actividad formal.

Y esto no sucederá hasta que el Ministerio de Ambiente fije los nuevos límites del páramo, algo que probablemente no ocurrirá antes de marzo de este año.

TRADICIÓN QUE NO SE AJUSTA AL DERECHO

El ‘galafardeo’ es una actividad minera tradicional en los municipios de Vetas y California.

Consiste en que un grupo de mineros entra a los túneles de las minas y, a punta de pica, mazo y pala, extrae las rocas que luego procesa con mercurio o cianuro en su casa.

Desde hace muchos años ha existido esta actividad en estos municipios, pero no con tanta intensidad como ahora.

En California, por ejemplo, los mineros se están organizando en turnos para ejercer esta actividad. Allí no hay conocimiento de uso de explosivos, a diferencia de lo que sucede en Vetas.

Nohora Celedón

Economía y Negocios

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