Mitos y realidades (ll)

Otro de los mitos alrededor de la Constitución del 91 es el de que era necesaria para la consecución de la paz, por cuanto la del 86 no tenía elementos para conseguirla.

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julio 29 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-07-29

Durante el siglo XX, con los instrumentos de la Constitución anterior hubo varios procesos de paz que si fracasaron no fue por ausencia de herramientas legales. Muchas leyes de amnistía e indulto se expidieron al amparo de la normatividad anterior. Rojas Pinilla, en 1953, dictó un decreto para facilitar la reinserción de la guerrilla liberal o conservadora y la exculpación de los agentes del Estado que se hubieran 'excedido' en su defensa. Durante la administración Lleras Camargo se expidió una amplia ley de amnistía para poner fin a la violencia liberal conservadora. Belisario Betancur creó una comisión de paz presidida por el ex presidente Lleras Restrepo para buscar normas que facilitaran la reinserción de los guerrilleros y particularmente los del M-19. Otto Morales Benitez -quien luego la presidiera- se retiró alegando la existencia de "enemigos agazapados de la paz". Betancur, con una ley de amnistía defendida en el Congreso por su ministro de Justicia, Bernardo Gaitán Mahecha, consiguió un año de tregua con la coordinadora nacional guerrillera que agrupaba a las Farc, el Eln y el M-19. Virgilio Barco logró la reinserción del M-19 en vigencia de la Constitución anterior, lo que le permitió a su sucesor, César Gaviria, nombrar como ministro de Salud al recién amnistiado guerrillero Antonio Navarro. Ni las Farc ni el Eln -las dos fuerzas guerrilleras más grandes- entraron en el proceso constituyente. Los grupos menores como el Quintín Lame o el PRT, que se reinsertaron después, no lo hicieron propiamente por las nuevas normas constitucionales. Si la Constituyente se consideró como el camino a la paz, el resultado no puede ser más pobre: en estos veinte años, la violencia de todo orden ha tenido un inusitado auge. Igualmente se dice que se quería airear la democracia acabando con el bipartidismo que no permitía otras opciones políticas. Es verdad que instituciones del Frente Nacional como la paridad o la alternación eran francamente odiosas y excluyentes, pero a pesar de eso tuvimos movimientos políticos fuertes por fuera del bipartidismo: el Unirismo de Gaitán, el MRL de López Michelsen y la Anapo de Rojas Pinilla, cuya derrota por parte del candidato frentenacionalista Misael Pastrana todavía muchos cuestionan históricamente. El Partido Comunista surgió en la década de los treinta y se mantuvo vigente, salvo el lapso de la dictadura Rojista, cuando se decretó su ilegalidad. Si no creció fue por razones no imputables a la Constitución. Tan vigente estuvo que López Michelsen en el 75 confirió personería jurídica a la CSTC, que era la organización sindical del Partido Comunista. Este partido mantuvo su acción legal siempre, hasta el momento en el que Angelino Garzón, actual vicepresidente, hizo parte del comité central y con distintos nombres tuvo candidatos a la Presidencia como Gerardo Molina. Lo que habría que preguntarse es si esa proliferación de partidos de garaje que se produjo después de la Constitución facilitó, o más bien retardó, el desarrollo político de la nación. gomezgomezabogados@cable.net.cohelgon

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