‘La moda rápida reduce los costos y los riesgos’

Para Enrico Cietta afirma que las marcas y los diseñadores deben producir minicolecciones que les permitan adaptarse al mercado.

Archivo Portafolio.co

Enrico Cietta

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septiembre 30 de 2011 - 11:43 p.m.
2011-09-30

 

Dos factores han hecho que el fast fashion (moda rápida) lleve más de diez años en el mercado y tienda a perdurar otro tanto.

“El negocio de la moda se ha vuelto más costo y tiene más riesgos que en el pasado”, afirma el economista italiano Enrico Cietta, socio fundador de Diomedea, una agencia de investigación y comunicación.

Este especialista en economía y moda, quien participó en el cuarto Congreso Latinoamericano de Moda Ixelmoda, en Cartagena esta semana, explica que el mercado de la moda no es un mercado de necesidades.

“Cuando el consumidor adquiere un producto de moda es porque tiene una idea del valor de ese producto que es diferente a la necesidad... Es un mercado de sentimiento y sensaciones”, dice.

Y una parte de ese valor es el producto en sí mismo (los zapatos, el vestido) y otra es el contenido o lo que representa en términos culturales, artísticos, de emociones.

“El consumidor le atribuye un significado al producto”.

Sin embargo, esto parece no ser suficiente, pues el sector ha tenido problemas a nivel mundial.

Según explica Cietta, un “20 a 30% de la facturación se hace durante el periodo de rebajas y, por otro lado, han aumentado el peso de las existencias”.

De ahí que el modelo fast fashion se haya convertido en una opción para mantenerse en el mercado. “Esta es una forma de producción que permite acortar los tiempos en la creación del producto y la venta se gestiona de manera rápida”, explica.

¿Por qué el ‘fast fashion’ es un modelo de empresa que funciona?

El diseño rápido es la capacidad de identificar e interpretar las tendencias de moda con un estilo propio, que apuesta por un diseño que se ‘adapta’ y es de bajo costo.

El fast fashion hace una minicolección, la ‘testea’, hace los nuevos diseños y produce. La colección se va armando según la respuesta del consumidor, así se va más a la fija, que haciendo toda una colección al mismo tiempo y poniéndola en las tiendas sin saber muy bien si se va a vender o no.

¿Qué papel juega en esto el diseñador si lo que se hace es copiar o quedar a merced del consumidor?

Se cree que en fast fashion no se invierte en diseño, pero no es así, se puede copiar haciendo algo diferente. Fíjese que Zara, un ejemplo del fast fashion, tiene un departamento con 300 diseñadores, es el más grande de toda la compañía. La idea es desarrollar un diseño a partir de unas tendencias.

¿Qué pasa en este modelo con los derechos de autor?

La idea no es copiar y usar el diseño exacto. Hay que usar las tendencias para darle una visión propia. De hecho se hace investigación y se usan elemnetos culturales que lo hacen diferente.

Este es el camino que pueden tomar los diseñadores colombianos para entrar en el sistema de la moda internacional. Pueden usar las tendencias y darles su visión personal, local, y así se vuelve original.

Si piensa copiar a los diseñadores de EE. UU. o Europa va a ser simplemente una copia más en el mercado.

En cambio, si le pone su visión local y lo usan clientes internacionales, puede llamar la atención de otros e insertarse en el mercado mundial.

¿Qué tanto se reducen los costos?

El fast fashion ofrece dos ventajas. La primera es poder cambiar el producto rápidamente para adaptarse a lo que quiere el público, porque no es una colección entera, la hace por partes.

Esto a su vez le permite cambiar la vitrina con más frecuencia, lo cual ayuda a vender más.

Y la segunda es financiera, pues las tiendas multimarcas, las franquicias y los almacenes de cadena no tiene que comprar toda la colección de una temporada de una vez, sino por partes. Así, la exposición financiera es mejor y el riesgo menor.

Natalia Díaz Brochet

Subeditora de Portafolio

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