'Es momento para que el conflicto con las Farc sea resuelto'

Christos Kyrou, experto en resolución de conflictos y en especial del colombiano, analiza el proceso de paz entre el Gobierno y las Farc que se instala mañana en Oslo, y mantiene con expectativas al país.

Negociadores

Milton Díaz / Portafolio

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octubre 17 de 2012 - 01:55 a.m.
2012-10-17

¿Está el conflicto entre el Gobierno y las Farc 'maduro', como se dice en resolución de conflictos, para ser resuelto mediante negociaciones?

Mi respuesta es sí. El Gobierno ha demostrado su capacidad para inflingir un serio daño a las Farc, pero no podrá seguir adelante sin correr el riesgo de la desintegración del movimiento en pequeñas unidades de combate independientes. El mantenimiento de un comando central es crucial para que las Farc pongan punto final a su lucha.

Los rebeldes también han demostrado que pueden seguir acosando instalaciones militares, las comunicaciones y el transporte, pero no están en condiciones de amenazar al Gobierno con el derrocamiento del régimen. Es un clásico ‘estancamiento’ entre el gobierno y los insurgentes, y ambos tienen más que perder que ganar al continuar la guerra.

¿Qué opina de la falta de cese el fuego?

Tiene sus ventajas, ya que ninguna de las partes está en condiciones de garantizar que puede controlar sus propias fuerzas. Hay muchos grupos que no quieren que estas negociaciones tengan éxito, y esfuerzos anteriores han demostrado que es muy probable que el cese el fuego falle. Mientras las Farc se resistan a la tentación de hacer cualquier cosa ‘espectacular’ para hacer énfasis en la necesidad de un cese el fuego, y el Gobierno se resista a su propia tentación de ejecutar inusuales y largas operaciones de barrido, los combates ‘normales’ no amenazan el proceso.

¿Qué piensa de que las Farc exijan la presencia de 'Simón Trinidad', preso en una cárcel de Estados Unidos, en las negociaciones?

La participación de los prisioneros es una ventaja en el proceso. Normalmente, ellos gozan de gran respeto entre los miembros de cualquier grupo insurgente, y las Farc no son una excepción.

Los prisioneros serán aún más útiles más adelante en llamar a los miembros de las Farc para implementar cualquier acuerdo al que se llegue.

De acuerdo con la experiencia, la mediación en este tipo de procesos es casi necesaria, y aquí no se va a dar, al menos formalmente. ¿Cuál es su postura?

La mediación es necesaria cuando las partes tienen problemas para comunicarse directamente y no está claro todavía si habrá alguna forma de facilitadores o no. Lo ideal es que un equipo de mediación debe y debería estar disponible por los países de acogida (Noruega y Cuba) para ayudar a las partes a resolver desacuerdos tácticos o sesiones de tensión extrema.

¿Qué opina de la agenda?

Creo que la agenda es demasiado corta para pedir a las partes más de unos pocos meses de negociación. No pueden permitirse mucho tiempo.

El presidente Santos no puso un límite de tiempo, pero dio un indicio de cuánto tiempo tomará y las Farc no reaccionaron ante el anuncio.

Mire, si usted toma el caso de Irlanda del Norte y quita el punto de la reunificación, la representación sectaria, los derechos culturales, las políticas, el desarme dentro de la República, los desfiles y un puñado de otras cuestiones, lo que queda es una lista muy corta y no puede tomar más de unos pocos meses llegar a un acuerdo. El presidente Santos está probablemente en lo correcto.

¿Desde el punto de vista de procedimiento, cuál será el principal punto a superar en la negociación?

Creo que es muy importante la disonancia cultural entre las partes. En el caso colombiano, no hay disparidades en cuanto a etnia, religión o lengua tanto como los ingresos, la cultura y la experiencia de vida general entre los negociadores. Ellos han vivido demasiado lejos unos de otros durante mucho tiempo.

La cúpula de las Farc ha estado aislada y pasó gran parte de su tiempo en la selva. La mayoría de los principales miembros del alto mando, que disfrutaron de una gran libertad de movimiento, están muertos por causas naturales o acciones militares.

Por su parte, el Gobierno está representado por personas que son muy educadas, han crecido y están acostumbradas a las formas modernas de la vida, en su mayoría urbanos de origen y residencia.

Este problema cultural será el mayor obstáculo a superar y que determinará su grado de confianza, sentido de la camaradería, y el propósito común y un compromiso compartido de los unos con los otros.

¿Cómo superarlo?

Es recomendable que las partes se aclimaten entre sí para superar el problema de las diferencias culturales.

Debe haber algo de trabajo en la preparación de los negociadores en la forma de interactuar, ofrecer abogados constitucionalistas en caso de que sean necesarios, facilidad para mediadores en caso de desacuerdos tácticos, espacios para ambos grupos para retraerse y otros espacios para interactuar socialmente.

Y, sobre todo, mucha paciencia y visión de qué país quieren.

PEDRO VARGAS NÚÑEZ

SUBEDITOR PORTAFOLIO