Monsanto adquirió la productora de híbridos de maíz Cristiani Burkard (SCB)

Con esta compra, pretende afianzarse en el mercado de los cultivos de ciclo corto y ratifica su interés de expandirse en Latinoamérica.

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julio 11 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-11

Anterior a esta adquisición, también compró a la empresa alemana De Ruiter Seeds, especializada en la producción de semillas de especies hortícolas como tomate, pepino, berenjena, melón y portainjertos, operación por la que desembolsó 850 millones de dólares.

Con este negocio, De Ruiter Seeds obtendrá acceso a las herramientas biotecnológicas de Monsanto, mientras que mantendrá su nombre de marca y estructura operativa.

Sin duda, la multinacional estadounidense está viendo en el cultivo del algodón otra oportunidad de negocio, lo que se reflejó con la adquisición de Delta and Pine Land Company, por la que pagó 1.500 millones de dólares. De forma simultánea con esta operación, Monsanto se deshizo de sus marcas Stoneville y NexGen, de semillas de algodón y los activos relacionados con las mismas.

Por su parte, Delta & Pine es la propietaria del Sistema de Protección de Tecnología (TPS), un proceso de modificación genética que consistió hacer imposible la resiembra de los remanentes de la cosecha, pues estos resultaban estériles.
Dicha tecnología fue desarrollada por el Servicio de Investigación Agrícola (ARS), dependencia del Departamento de Agricultura de Estados Unidos (Usda).

Por último, con una inversión de 100 millones de dólares, compró a la brasilera Agroeste Sementes, que tiene el 30 por ciento del mercado de semillas de maíz en ese país suramericano y el 10 en Latinoamérica.

Además de las anteriores, en los últimos diez años Monsanto compró la división de semillas de Cargill y las empresas, o divisiones de interés de Dekalb Genetics, Calgene, Asgrow, Agracetus, Agroceres, Advanta Seeds, Monsoy y Holden.

En el campo de las alianzas estratégicas, con DuPont trabajan en la fabricación de alimentos saludables para el corazón, usando semillas transgénicas de soya para que contengan ácidos grasos omega-3, semillas que comenzarán a venderse a finales del 2009.

Con Dow AgroSciences compartirán sus investigaciones en biotecnología para el lanzamiento del primer híbrido de maíz al que se incorporarán, mediante procesos de ingeniería genética, ocho tipos diferentes de resistencias a insectos- plaga y a herbicidas.
Por último, el año pasado firmó un acuerdo con la alemana Basf Plant Science, por 2.000 millones de dólares, para investigar y desarrollar semillas de cultivos de alta productividad y resistentes a la sequía.

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