Morgan Stanley busca cerrar la brecha con Goldman

El banco de inversión contrata operadores y reorganiza su filial de corretaje, pero aún queda mucho trabajo por hacer

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abril 16 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-16

Para enderezar el rumbo de su negocio de corretaje, Morgan Stanley ha contratado a más de 350 personas en los últimos 12 meses, reemplazado a dos ejecutivos experimentados y reestructurado completamente el organigrama de la firma.

Pero aún queda mucho trabajo por delante. En los próximos días, cuando la compañía neoyorquina anuncie sus resultados del primer trimestre, es probable que su ganancia neta sea inferior a la de su competidor Goldman Sachs Group Inc. por sexta ocasión consecutiva.

"Ahora tenemos que ejecutar", escribió el presidente ejecutivo, James Gorman, en una carta reciente a los accionistas.

Algunos clientes han mostrado una paciencia sorprendente con Gorman. El ejecutivo, que asumió el mando en enero en reemplazo de John Mack, enfrenta uno de los mayores dolores de cabeza de la firma. Estos clientes dicen que están dispuestos a pasar por alto el desorden siempre y cuando Morgan Stanley se convierta en una alternativa viable en el corretaje de activos a los dos colosos de Wall Street: Goldman y J.P. Morgan Chase & Co.

"Uno se preocupa un poco si sólo hay dos o tres grandes proveedores", afirma Thomas Atteberry, gerente de cartera de First Pacific Advisors LLC, una firma de gestión de activos de Los Ángeles. "No queremos un oligopolio".

Las turbulencias no son nada nuevo para Morgan Stanley, que se ha visto afectada por conflictos internos y apuestas equivocadas en los últimos 10 años. Gorman, ex consultor de McKinsey & Co. y ejecutivo de Merrill Lynch & Co., espera sanar las viejas heridas al reestructurar la división de negociaciones y, a la vez, reforzar su ejército de corredores mediante la compra de Smith Barney, de Citigroup Inc.

Con la lección aprendida después de estar al borde del precipicio a finales de 2008, Gorman quiere reunir a compradores y vendedores para que negocien productos relativamente simples.

Antes de la crisis, Morgan Stanley acumuló exóticos instrumentos financieros de los que fue difícil librarse cuando se congelaron los mercados. En 2007, Morgan Stanley sufrió una pérdida de más de US$9.000 millones en una fallida estrategia de activos hipotecarios de alto riesgo, lo que llevó a Mack a cerrar la mayoría de sus operaciones de corretaje con recursos propios, en las que una firma negocia diversos instrumentos financieros con su propio dinero.

Otras firmas de valores compiten con Morgan Stanley en la carrera para llenar los vacíos dejados por la crisis. Barclays Capital, división del banco británico Barclays PLC, Royal Bank of Canada y Nomura Holdings Inc. también han contratado más operadores.

UBS AG afirmó el lunes que anticipa una ganancia neta de por lo menos 2.500 millones de francos suizos (unos US$2.350 millones) en el primer trimestre. El banco suizo recibió probablemente una gran ayuda de las sólidas operaciones de compraventa de bonos.

"Todo el mundo ya lo está haciendo", dijo Douglas Sipkin, analista de Ticonderoga Securities, en relación a la obsesión de Wall Street de conseguir más ingresos de las operaciones de valores. "Los precios van a tener que bajar".

Los analistas esperan que la división de Morgan Stanley de corretaje de acciones y bonos obtenga ingresos de US$4.100 millones en el primer trimestre, ligeramente inferior a los US$4.200 millones promediados en los últimos 16 trimestres.

Un reciente informe de Citigroup indica que la participación de Morgan Stanley en este negocio se redujo de 8% a principios de 2007 a 5% a finales de 2009. Cuando se contrata a 350 vendedores, "lleva tiempo lograr que trabajen en conjunto", afirma Brad Hintz, analista de Bernstein Research. "Es como ver crecer el pasto".

Para recuperar terreno, Morgan Stanley está volviendo a visitar a clientes a los que no solía prestar suficiente atención. "Están buscando mi negocio", afirma Atteberry, cuya firma administra US$13.000 millones en activos. Un economista de Morgan Stanley lo visitó recientemente para analizar inversiones. En otras partes de su relación con la firma, como navegar por su página web, hay "un poco de todo", dice.

Desde enero, la división de operaciones bursátiles de Morgan Stanley ha estado a cargo del ex director financiero Colm Kelleher.

Su tarea es enderezar una filial cuyo rendimiento puede representar la diferencia entre una ganancia o una pérdida para la compañía.

En un decisión que pretende aumentar su atractivo para los grandes inversionistas institucionales, Morgan Stanley anunció el mes pasado a sus empleados que todas las negociaciones de bonos serían divididas en dos grupos, en lugar de tener múltiples grupos con productos específicos bajo la supervisión de un responsable global.

Como parte de los cambios, las operaciones de tasas de interés, divisas y algunos mercados emergentes serán parte de una nueva división "macro" dirigida por Stephen Mettler, quien anteriormente supervisaba las negociaciones cambiarias. El segundo grupo, a cargo de Michael Heaney, se centrará en operaciones de crédito, incluyendo bonos municipales y deuda corporativa.

De todos modos, dado el inconsistente rendimiento de Morgan Stanley incluso antes de la crisis, "la compañía tiene que mostrar resultados", escribió en un informe el mes pasado Michael Mayo, analista de Crédit Agricole Securities.

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