Las motivaciones que llevan al éxito

Las motivaciones que llevan al éxito

Finanzas
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abril 09 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-09

Kaspars Purmalis, de Lativia, formuló varias preguntas, todas acerca de motivación. Esta columna es para él y para otros que comparten su interés.
¿Cuál era su profesión ideal cuando era niño?
Cuando era joven me distinguí en los deportes y siempre soñé con llegar a ser un deportista profesional. Desafortunadamente, a los 11 años de edad me lastimé la rodilla tan gravemente que el médico dijo que no podría jugar durante mucho tiempo. ¡Me sentí devastado!
Dejado al margen de los deportes, dediqué mucho tiempo a enterarme de las noticias sobre los asuntos mundiales y esperé poder convertirme en periodista. No pude llegar del todo al mundo del periodismo, aunque sí empecé a publicar mi propia revista estudiantil a los 15 años.
Como niño también me interesé en la exploración espacial. El descenso del Apolo 11 en la Luna en 1969 realmente generó en mí el deseo de ser un astronauta. Gracias al genio de Burt Rutan, el extraordinario diseñador de aeronaves que ha trabajado conmigo en un vehículo para llevar a civiles al espacio, ¡tendré la oportunidad de ser, después de todo, un astronauta!
¿A qué edad se dio cuenta de que había logrado el éxito en su primer negocio?
Cuando la revista estudiantil empezó a recibir cheques de compañías para anuncios. Eso fue una señal de que teníamos una verdadera revista. Fue difícil lograrlo, pero tuvimos una buena racha durante varios años.
Cuando tenía 20 años, unos amigos y yo creamos Virgin como una pequeña compañía de ventas por correo. Después inauguramos tiendas de discos y un estudio de grabación. Descubrimos a Mike Oldfield y lanzamos Tubular Bells. Después de eso, el resto es historia.
¿Cuándo se dio cuenta de que tenía interés en los negocios?
En los años 60 la gente daba por sentado que si no te iba bien en la escuela, estabas condenado al fracaso. Yo quería demostrar que estaban equivocados. Desde muy joven desarrollé un apetito por los negocios como una forma de compensar la falta de un éxito académico tradicional.
A los 15 años empecé a pensar en todas las cosas que no me hacían feliz en la escuela y en el mundo. Después de una discusión, el director de la Stowe School sugirió que expresara mis ideas en la revista de la escuela. Nunca me gustó la revista que había. Con un amigo, Jonny, quien era mucho más sofisticado y conocedor que yo, decidí iniciar nuestra propia revista y causar una impresión. La idea era promover nuestros puntos de vista y los de otra gente joven. En realidad, el lado mercantil ocupaba un segundo lugar.
Antes de Virgin y de la revista estudiantil, ¿hubo otros negocios que quiso iniciar?
Siempre estaba pensando en formas de ganar dinero. La primera empresa que intenté fue una compañía de árboles de Navidad. Mi amigo y yo plantamos 400 semillas. Planeábamos vender árboles a 2 libras por árbol y ganar 800 libras; desafortunadamente, los conejos se comieron las plantas antes de que hubieran crecido tres centímetros. ¡Nos fuimos a la quiebra!
Después de eso intenté crear una granja de Budgerigar. Para ser honesto, los pequeños pericos australianos tampoco nos hicieron ganar ni un centavo. Pero los dos intentos fallidos me dieron experiencia y hambre de seguir adelante y tratar de triunfar en los negocios. Después, mi amigo y yo empezamos la revista estudiantil, ¡creyendo, a los 15 años, que podíamos cambiar el mundo!
¿Qué criterios aplica para evaluar a sus incipientes socios de negocios? ¿Qué cualidades busca en ellos?
Busco a gente que tiene pasión por la vida y pasión por lo que hace. Me encanta trabajar con gente que piensa como yo y no tiene miedo de correr riesgos y siempre se enfrenta a los "chicos grandes" establecidos. Dentro de la organización tenemos una gran mezcla de empresarios y gerentes. En los negocios la imagen está cambiando constantemente, así que prefiero a gente que disfruta pensando fuera de la caja y es constantemente creativa e inspiradora.

En los años 60 la gente daba por sentado que si no te iba bien en la escuela, estabas condenado al fracaso. Yo quería demostrar que estaban equivocados. Desde muy joven desarrollé un apetito por los negocios como una forma de compensar la falta de un éxito académico tradicional.
 

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