Motívese para dejar de fumar

“Fumar es una enfermedad, no es solo una adicción”, lo dice el médico internista y neumólogo Alejandro Casas Herrera, subdirector de la Fundación Neumológica Colombiana.

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julio 26 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-07-26

“Y no es solo por ir en contra del tabaco, sino porque hay muchos enfermos fumadores a quienes les aparecen otros males: al 50 por ciento le da enfisema, al 60 ó 70 por ciento, infarto; a otros, úlcera, derrames cerebrales o trombosis”, afirma el especialista. Pero, ¿por qué a unos sí y a otros no? La razón es que las personas nacen con predisposición genética a desarrollar o no enfermedades. Mientras hay gente que nace sin el gen y fuma, toma trago y no pasa nada, otros se enferman aún a pesar de los buenos hábitos. Lo cierto es que la adicción tiene dos componentes: uno psicológico y otro orgánico. Por eso es tan difícil dejar de fumar. “Pero cuando la gente está dispuesta a hacerlo por encima de lo que pase, tiene éxito. “Hay muchos que dicen que quieren dejar de fumar porque la familia los presiona, porque tienen mal aliento, pero no quieren de verdad. Así no vale nada, ni encerrarse en una sala para que les ayuden con charlas y pagar 350.000 pesos. Esa ayuda les va bien a los que necesitan un empujoncito. Pero en términos generales, los consejos solo le sirven al 10 por ciento. Lo que pasa es que pocos cuentan cuando les va mal”, agrega el neumólogo. Y en realidad, no hay nada milagroso: una consulta médica general, que dura entre 5 y 8 minutos, tiene el mismo efecto. La consulta con el cardiólogo o con un neumólogo, que se extiende entre 15 y 20 minutos, tiene una eficacia de 18 a 20 por ciento. Es decir que de cada 10, solo 2 dejan de fumar. Cuando el especialista le suma medicamentos a la charla, la cifra alcanza el 35 ó 40 ciento. Es decir que de 100, 35 dejan de fumar al año. De acuerdo con un artículo publicado en la Revista Capital Health’s, “encontrar una razón para dejar de fumar es el primer paso para lograrlo. Aunque la mayoría de los fumadores son conscientes de los efectos nocivos del cigarrillo, quieren dejar de fumar, no están preparados para hacerlo. De hecho, el 57 por ciento de ellos así lo declara. Y muchos, a pesar de múltiples intentos, recaen, sostiene el artículo, recopilado por el Smoker Behaviour Program, creado por Johnson & Johnson que se ocupa de recoger y analizar información sobre el tema en todo el mundo. Cada fumador es distinto, y la clave está en que cada uno encuentre su propia razón para dejarlo y una motivación. CONSEJOS PARA DEJARLO. Estas son algunas sugerencias del ‘Smoker Behaviour Program’: *Elija un día para empezar. *Haga una lista de las razones y llévela todo el tiempo con usted. *Deshágase de ceniceros, encendedores y cigarrillos. *Prepárese para los síntomas de abstinencia (ansiedad, irritabilidad, dolor de cabeza). Estos disminuyen luego de dos semanas, igual que la tos. *Consuma leche, agua, frutas y verduras, en vez de dulces. Ayudas para decirle adiós al tabaquismo A la hora de dejar el cigarrillo, hay apoyos de varios tipos. Por un lado están los sustitutos de la nicotina, parches o chicles que lo que hacen es mantener un nivel en la sangre para que la dependencia no genere ansiedad en los pacientes. Sin embargo, para el neumólogo Alejandro Casas, de todas formas resultan perjudiciales, ya no para el pulmón y sí para el corazón porque se ingiere nicotina. Son programas en los que se debe ir bajando la intensidad hasta que ya no se necesite. Después de estos han aparecido medicamentos que disminuyen las ganas de fumar y son antidepresivos. Pero aunque muchos dejaban de fumar tenían efectos secundarios como sueño, cansancio, boca seca y, en los jóvenes, alteración en la capacidad de raciocinio. Los más recientes, llamados antinicotínicos, tienen la función de ubicarse en los espacios donde la nicotina actúa en el cerebro y ponen una barrera. El éxito puede llegar al 50 por ciento y mucho más si el paciente está en un programa en una clínica de suspensión del tabaquismo. “Este tiene distintas fases de intensidad. Las primeras dos semanas, hay que hacer reuniones por lo menos seis veces para que los pacientes reciban apoyo, no solo por parte del médico sino de nutricionista, psicólogo y fisioterapeuta”, dice el neumólogo. Toma alrededor de seis meses y luego viene un seguimiento para evitar que el paciente recaiga El tratamiento puede costar entre 800.000 y 900.000 pesos.WILABR

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