Con Mozart se viven los problemas a otra nota

Para Evelina Cruz, madre de cinco hijos, no era fácil entender por qué con escuchar a Mozart se iban a solucionar sus problemas familiares, el de comportamiento de su hijo, la hiperactividad de su hija y mejorar las relaciones entre todos. “Me dijeron que esto funcionaría, pero no lo creía. No entendía cómo la música de Mozart nos iba a sacar del laberinto en que nos encontrábamos”, dice.

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noviembre 22 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-22

“Primero traje a mi hijo porque estaba desesperada y no sabía cómo sacarlo del ‘hueco’ existencial en el que se había metido. Hizo dos semestres en la universidad y luego abandonó los estudios, se encerró en la casa, no hablaba con nadie. Cuando contestaba el teléfono, simplemente lo colgaba y, además, no quería hacer nada, ni estudiar, ni trabajar, nada”. Por eso, Evelina no dudó en echar mano de lo que parecía entonces su última tabla de salvación: “no lo pensé dos veces y, prácticamente, lo obligué a venir. Él aceptó a regañadientes. Lo acompañé los primeros días y, luego, lo fui dejando solo”, afirma. “De pronto, las cosas comenzaron a cambiar. Mi hijo empezó a salir de la ‘caverna’ en la que se encontraba y, poco a poco, fue encontrando las salidas que necesitaba. Recobró los deseos de estudiar, de trabajar y, ahora, mírelo, se ríe, se comunica con las personas y en la casa la atmósfera mejoró en un 100 por ciento”, garantiza. UN MÉTODO PODEROSO Evelina llevó a su hijo al consultorio de la sicóloga y fonoaudióloga Patricia Becerra, que funciona en Bogotá y quien introdujo en Colombia, hace 15 años, el llamado método Tomatis, que utiliza la música de Mozart, el genio de Salzburgo, para tratar problemas de aprendizaje, agresividad, depresión, hiperactividad, estrés y falta de comunicación, y el cual ayuda a disminuir los ataques de epilepsia y a tratar los casos de autismo, entre otras cosas. Empresarios, profesionales de diferentes disciplinas, amas de casa, estudiantes o, incluso familias enteras acuden en busca de la música de Mozart para solucionar sus principales problemas. El famoso actor francés Gerard Depardieu ha declarado públicamente que Mozart le quitó la tartamudez a su hijo. También pueden verse miles de testimonios en Internet de madres que hablan sobre mejorías en sus hijos autistas y de personas que se refieren a los efectos benéficos de la música de Mozart en casos de epilepsia, acné, depresiones y hasta sobre el mal de Alzheimer. Evelina no sabía nada de eso cuando matriculó a su hijo y, tampoco cuando después se sometió al método Tomatis, junto con su esposo y con el resto de sus hijos. “Me guié por los efectos que el tratamiento produjo en mi primer hijo. Luego seguimos porque vimos los efectos benéficos que tuvo la música de Mozart sobre nuestra familia”. Hasta hoy ella no entiende cómo ni porque sus problemas y los de sus hijos se fueron solucionando con escuchar a Mozart. “Cuando se viene aquí, casi nadie entiende ese enigma, sólo con el tiempo se sienten los beneficios”, afirma. VIVENCIA En el consultorio de la doctora Becerra se utilizan diferentes tonalidades de la música de Mozart, que van desde los 125 a 9.000 hertz para tratar los diversos problemas. La música grave (de 125 a 700 hertz) de Mozart, por ejemplo, se emplea en terapias relacionadas con el área motora, la verticalidad y síntomas corporales. Una tonalidad media (de 1.000 a 3.000 hertz) para tratar problemas de comunicación y una variación aguda (entre 3.000 y 9.000 hertz) para ayudar en problemas emocionales. ¿Y por qué Mozart y no Bach o Beethoven? Becerra responde que tiene que ver con la intensidad de las melodías. “Mozart trabajó con frecuencias muy altas -especialmente con flautas y violines- y es ideal para la terapia de escucha ya que está entre los 125 y 9.000 hertz que son los necesarios para las terapias”. “Además, este fue un músico con composiciones hechas a temprana edad, por lo que tiene una melodía muy dinámica, que le da energía al cerebro, que no está contaminada emocionalmente, de ahí que a las personas les transmitimos esta energía”, apuntó la especialista, que conoció en Barcelona el Método Tomatis. “Supe de sus beneficios porque lo apliqué primero en mí y después en mi hijo, comenta la doctora Becerra. Un método que a muchos les sirve, mientras que otros tratan de estudiarlo El método Tomatis, conocido hoy mundialmente, debe su nombre al médico francés Alfred Tomatis, que durante más de medio siglo se dedicó al estudio de los efectos fisiológicos del sonido y fue el primero en emplear el término ‘efecto Mozart’ para referirse al tratamiento a partir de la música del famoso compositor austríaco. Tomatis utilizó las melodías de Mozart para tratar patologías de diferente índole en niños y adultos discapacitados. Desde hace 40 años se han efectuado proyectos de investigación en diversos centros académicos en busca de más respuestas al ‘fenómeno Mozart’, incluyendo las averiguaciones que pretenden aclarar el verdadero efecto que provocaría la melodía del músico austríaco. En 1997 el doctor Tomatis escribió un libro al respecto, que fue un best seller mundial que se vendió por millones y fue traducido a 14 idiomas. Hace 15 años, antes del lanzamiento del libro, se iniciaron estudios al respecto de los efectos de la música de Motzart en la Universidad de Wisconsin. Se hicieron pruebas de razonamiento espacio-temporal (razonamiento con imágenes para resolución de problema) en estudiantes. Aquellos que fueron sometidos a la sonata K448, compuesta para dos pianos, destacada como una de las composiciones claves que tienen efectos sobre el cerebro, obtuvieron mejores resultados, según los estudios. La investigadora Frances Rauscher , quien fue la que realizó las pruebas en la Universidad de Wisconsin, dijo que pese a que los estudiantes sometidos al ‘efecto Mozart’ mostraron un mejor razonamiento espacio-temporal, eso no se tradujo en un incremento de su coeficiente intelectual Estudios de los investigadores Iwaki y Larkin, publicados entre 1995 y 1999, sugieren que cualquier mejora temporal se debe más a un cambio de ánimo que a un aumento de actividad cerebral por la audición musical. Otros investigadores como Christopher Chabris, de la Harvard Medical School, quien publicó un estudio en 1999, concluyó, tras analizar 16 investigaciones previas, que no existían mejoras estadísticamente significativas en los coeficientes intelectuales de quienes se sometían a la música de Mozart. “Escuchar la música clásica es bueno para los niños, pero no porque los vaya a hacer más inteligentes”, dijo. El efecto existe, pero hay que delimitarlo y estudiarlo con más profundidad.WILABR

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