Muerte y vida

Cuando voy a un camposanto pienso en la vida y en la muerte como dos caras de la misma moneda. Hace poco entré al Cementerio Central de Valledupar y una frase glacial se repetía sobre muchas tumbas: “Tu ausencia es una herida que nunca sanará”. No comparto esa afirmación que brota de un profundo dolor y un vacío desolador. La verdad es que las heridas si sanan cuando uno se ayuda y ve la muerte con otros ojos. Morir es volver al lugar del cual vinimos, encontrarse con los que ya partieron y estar con Dios en la luz.

POR:
agosto 11 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-11

Hay vida en la muerte y te invito a meditar en frases breves algunas lecciones sobre el vivir y el morir. - Todos morimos cuando es, ni antes, ni después. Eso lo programas con Dios antes de venir. En la otra dimensión se traza un plan de vida y se elige un tipo de muerte según lo que hay que aprender y enseñar. - Es lo mismo que hizo Jesús: vino con una misión salvadora que incluía una terrible muerte en la cruz. Dios no te quita a nadie, sencillamente acepta lo que elegiste y te da su fuerza y su paz. - Pregúntate para qué murió tu ser querido, en lugar de atormentarte con lacerantes porqués. La muerte es sólo un paso entre vidas y nadie está muerto. El más allá es más acá en un estado sutil, en una vibración más densa, en un espacio de luz. - A los difuntos les permiten a veces comunicarse con nosotros, en especial recién partidos. El medio más común es en sueños, a través de un aroma, una luz que se enciende sola, una canción o su energía de amor. - Es bueno que los niños vayan al funeral y el entierro para tener evidencias físicas de la muerte; así no sufren fantaseando. Hay que hablarles de muerte, no de que el ser querido viajó o se fue de descanso. - Vive en paz y en paz partirás aunque te maten. Vive libre de apegos, odios y miedos, y te irás sereno y sin temor. Al morir nadie te juzga, tú mismo te evalúas y sigues en el lento proceso de evolucionar espiritualmente. - Es sano llorar y en nada perturba a quien parte. Si no lloras te enfermas y el dolor te sofoca y te tritura. Eso sí, acepta la muerte y no retengas al ser amado. Entrégalo a Dios con amor o podrías frenar su proceso. - Afronta desde ya los miedos a la muerte y aprende a mirarla positivamente. Al morir sólo dejas la materia y desencarnas calmado cuando vives con amor, ligero de equipaje y sin asuntos pendientes. - Muchos antes de partir levantan los brazos y miran fijo al frente. Ya ven a los seres de luz que vienen a guiarlos. Nadie muere solo, siempre hay seres amados que vienen a llevarnos y guiarnos al encuentro con Dios. - Una buena muerte es partir con el alma en paz aunque el hecho sea trágico. La muerte no existe para el espíritu, no es más que el paso a otra dimensión de conciencia. Escritor - Conferencista "La muerte no existe para el espíritu, no es más que el paso a otra dimensión de conciencia”.

Siga bajando para encontrar más contenido