Mujeres, la mano suave al volante

El machista mundo de la minería del oro, la plata y el cobre en América del Sur ha sido invadido por mujeres.

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noviembre 15 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-15

Ellas vienen de remotas comunidades de la alta cordillera de los Andes para trabajar como camioneras. Los empleos ofrecen un ingreso mayor que el que estas mujeres pueden conseguir en sus pueblos, y ayudan a las compañías mineras a preservar vehículos que cuestan cerca de tres millones de dólares cada uno. “Los hombres no creyeron que aguantaríamos mucho tiempo aquí”, dice Patricia Guajardo, de 31 años, que conduce un enorme camión volcador en la mina de oro Veladero de Barrick Gold Corp., en la Argentina. “Los inviernos pueden ser muy duros, pero a mí me encanta”, cuenta. Guajardo enfrenta tempestades de nieve y vientos tan fuertes que levantan los esquistos del suelo. Algunas minas están a alturas que exceden los 4.000 metros, tan alto que a los visitantes les dan tanques de oxígeno para ayudarlos a respirar. A pesar de las rigurosas condiciones que deben soportar, las mujeres manejan los gigantescos camiones con mucho cuidado. Eso contribuye a recortar costos y aumentar la producción de compañías como Barrick y BHP Billiton Ltd. que extraen minerales en la Argentina y Chile. “Las mujeres suelen cuidar más la máquina y no abusan de los frenos o el motor”, señala Cristian Silva, que capacita al personal para que conduzca camiones de Caterpillar Inc. y equipo de movimiento de tierra para la empresa Finning International Inc., de Santiago. Los más recientes vehículos de Caterpillar son controlados por joysticks (palancas como las de algunos videojuegos), que responden a la sensible mano femenino, cuenta Daniel Sánchez, gerente de ventas en la unidad argentina de Finning. DEMASIADO PEQUEÑAS Algunas mujeres fueron rechazadas aunque la hidráulica moderna significa que no se necesita la fuerza de un hombre para conducir los vehículos. “No eran lo suficientemente altas como para llegar a los pedales”, dijo Silva. Paradas junto a sus vehículos, muchas de ellas no llegaban a la mitad de los neumáticos. Algunos camiones tienen casi 8 metros de altura. Silva y el empleador de Sánchez restauran vehículos Caterpillar desgastados. El negocio crece conforme los países ricos en minerales aumentan sus compras de nuevo equipo para desarrollar minas. Los precios del cobre y la plata se triplicaron en los pasados cuatro años. La escasez de nuevos vehículos vuelve crucial para las compañías preservar los que tienen. “Los empleos en la minería ayudan a las mujeres que enfrentan la pobreza y la desigualdad en remotas comunidades andinas”, apunta Lynne Patterson, directora ejecutiva de Pro Mujer, una sociedad neoyorquina de beneficencia que ayuda a las mujeres de Latinoamérica. ENTRE CAMIONES E HIJOS Es difícil encontrar más mujeres camioneras porque muchas prefieren quedarse en casa con sus hijos. Codelco contrató a cinco mujeres para conducir camiones en su división minera Norte, al pie de los Andes. La empresa resalta en los avisos que los empleos en sus minas están abiertos a ambos sexos. Ofrece horarios flexibles a las madres y está construyendo baños y vestuarios separados para las mujeres, que antes constituían menos del 8 por ciento de las solicitudes. En Veladero, provincia argentina de San Juan, Guajardo trabaja turnos de dos semanas en el proyecto de Barrick, desde las 8 a.m. hasta las 8 p.m. todos los días. Hay solo un puñado de mujeres en su equipo, compuesto por 95 trabajadores, cada uno de los cuales gana 3.000 pesos (947 dólares) al mes, más de tres veces el promedio de la provincia. Bloomberg DEJARON SUS CASAS “La mayoría de las mujeres de esta zona son amas de casa o crían ovejas, cabras o llamas”, explica María Tinte, responsable de desarrollo femenino en la región en el proyecto argentino Pirquitas para Oclade, fundación caritativa financiada por la iglesia católica. En Chile, las mujeres tuvieron prohibido el trabajo en las minas hasta 1993, cuando el Gobierno anuló una ley que prohibía emplearlas en tareas consideradas muy exigentes. Para el 2005, las mujeres eran 4,3 por ciento de la fuerza laboral minera, según la empresa estatal chilena Codelco, la mayor productora de cobre del mundo. Minera Escondida empezó a contratarlas para manejar equipo pesado hace cuatro años. “La experiencia ha sido positiva, ellas son más cuidadosas”, dice un directivo.

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