'El mundo en desarrollo se está convirtiendo en motor de la economía global': Banco Mundial

El presidente del organismo, Robert Zoellick, sostuvo además que hay que modernizar el Banco Mundial (BM) para adaptarse a una realidad en la que la etiqueta del "Tercer" mundo está ya desfasada.

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abril 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-14

Aseguró que el año 2009, cuando la crisis económica y financiera global golpeó con plena fuerza, supuso el fin de lo que hasta entonces se había conocido como "Tercer Mundo".

"Vivimos en un mundo nuevo que evoluciona rápidamente y en el que algunos países en desarrollo están emergiendo como potencias económicas", subrayó durante un discurso en Washington. "Las clasificaciones de Primer y Tercer Mundo, donante y suplicante, dirigente y dirigido ya no funcionan", afirmó.

Las repercusiones, insistió, "son profundas", tanto para el multilateralismo como para la acción global coordinada, las relaciones de poder, el desarrollo y las instituciones internacionales.

Mencionó como prueba de la nueva realidad que los mercados de valores asiáticos representan ya el 32 por ciento de la capitalización global, por encima del 30 por ciento de EE.UU. y el 25 por ciento de Europa.

Además, China superó el año pasado a Alemania como el primer país exportador del mundo y superó también a EE.UU. con el mayor mercado de automóviles del mundo. A eso se suman las cifras de importación que cuentan una historia reveladora: "El mundo en desarrollo se está convirtiendo en motor de la economía global".

Apuntó, por lo demás, que la reciente crisis financiera puso de manifiesto que el "multilateralismo importa" y citó, en ese sentido, el importante papel desempeñado por el G20 durante la crisis. "El G20 moderno nació de la crisis y mostró su potencial al actuar rápidamente para apuntalar la confianza", recordó.

Alertó, por otro lado, del peligro de ver este nuevo mundo a través del prisma del viejo G7, de los intereses del mundo rico. "No podemos permitirnos una geopolítica a la antigua usanza", destacó.

Insistió, de todos modos, en que el modernizar el multilateralismo lleva acarreadas también responsabilidades para los pujantes países emergentes. "Los países en desarrollo tienen que reconocer que son parte ahora de la arquitectura global", mencionó.

"Tienen un interés en sistemas saludables, dinámicos, flexibles para las finanzas, el comercio, el libre movimiento de gente e ideas, el medioambiente y las instituciones multilaterales robustas", explicó.

Afirmó que "si las placas tectónicas están cambiando el multilateralismo también tiene que hacerlo", empezando por la propia institución que él dirige. "Las instituciones gubernamentales y públicas tienden a ser más lentas a la hora de cambiar que las organizaciones privadas que afrontan competencia", dijo.