El mundo seguirá viviendo por años con efectos negativos de crisis financiera: presidente del Banco Mundial

Robert Zoellick precisó desde Berlín que ese organismo estimaba que 64 millones de personas caerían en la extrema pobreza entre el 2009 y el 2010 producto de la crisis global.

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enero 15 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-15

"Pra los países desarrollados, es una cuestión de puestos de trabajo y crecimiento económico. Para muchos países pobres, es el dolor lacerante de millones de personas que pasan hambre, se enferman, con el impacto afectando a una generación de niños por muchos años", dijo.

Según él, el sector privado debería jugar un mayor rol a medida que los planes de estímulo de los Gobiernos concluyen.  

"A medida que las medidas de estímulo se desvanecen, vamos a necesitar una mano de la economía privada" comentó.       

El funcionario añadió que para los países desarrollados era importante ayudar a que las economías emergentes salieran de la crisis, ya que éstas podrían ser una fuente de crecimiento.       

'La interconectividad es un factor fundamental en el mundo económico de hoy en día. Ayudar al mundo en desarrollo a salir adelante en estos tiempos difíciles está dentro de los intereses de todos', sostuvo.       

'Esperamos que los países en desarrollo también puedan convertirse en una importante fuente de crecimiento en la economía global, lo que será muy importante para Alemania, como un país exportador', indicó Zoellick.

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