Un muro que atraviesa la tradición

Fundado hace 240 años, este tranquilo pueblo texano, junto al Río Bravo, ha sobrevivido el paso de los españoles, luego de los mexicanos y después de la República de Texas, de corta duración. Pero puede que no sobreviva a los esfuerzos del Gobierno estadounidense por asegurar la frontera mexicana con un muro de acero.

POR:
noviembre 17 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-17

El muro doble o triple será construido en algunos tramos hasta más de tres kilómetros tierra adentro, lo que dejará partes de Granjeno y otras comunidades cercanas en una tierra de nadie entre la barrera y la ribera del río. Según lo que cuentan los residentes, el muro atravesaría casas y jardines. También podría apartar a los agricultores de tierras fértiles cerca del agua. Algunos temen que incluso los prive del agua potable que se extrae del río. Daniel Garza, un retirado de 74 años nacido y criado en Granjeno, dijo que agentes federales le comentaron que la casa de ladrillos que construyó hace cinco años y que comparte con su esposa de 72 años está exactamente en el paso del muro. “No importa lo que me ofrezcan, no quiero mudarme, no quiero irme”, dijo Garza con los ojos llorosos. PROYECTO EN PLANOS El Congreso autorizó una partida de 1.200 millones de dólares para 1.125 kilómetros de muro en la frontera a fin de impedir el paso de inmigrantes ilegales y narcotraficantes. El plan dispone 530 kilómetros de cerca virtual -cámaras, sensores subterráneos, radar y otra tecnología- y 595 kilómetros de cerca real. Otros 112 kilómetros de cerca se emplazarán en el valle del río, en el extremo sur de Texas. El Río Bravo (Río Grande para los estadounidenses) ha sido la frontera internacional desde que el Tratado de Guadalupe-Hidalgo puso fin a la guerra con México. Pero las autoridades dicen que instalar el muro exactamente junto al río podría interferir con su trayecto durante una inundación y cambiar su curso, alterando ilegalmente la frontera. Un mapa obtenido por AP muestra siete tramos de la propuesta cerca en el Valle del Río Grande, incluyendo una sección que pasaría por el medio de unas 35 del centenar de casas de Granjeno. Los dirigentes municipales y los residentes dicen que funcionarios federales les han mostrado el mismo mapa. Cecilia Benavides, cuyos terrenos junto al río en Roma, a unos 80 kilómetros río arriba de Granjeno, han sido propiedad de su familia desde que una concesión española de tierras se lo legó en 1767, opina que el proyecto “cede a México el río y todo lo que está detrás de ese muro”. Michael Friel, vocero de Aduanas y Protección de Fronteras en Washington, dijo que los mapas son preliminares y que no se ha tomado una decisión definitiva sobre el trayecto del muro. Pero agregó que reflejan la opinión del Gobierno sobre el mejor modo de asegurar la frontera. “Nuestra agencia... tiene la obligación de asegurar la frontera de nuestra Nación y nosotros tomamos muy seriamente esa obligación o esa responsabilidad”, aseguró Friel. El muro tendría al menos 4,90 metros de altura y podrá aguantar la embestida de un vehículo de 4.535 kilogramos a una velocidad de 65 kilómetros por hora, según el Departamento de Seguridad Interna. No se ha decidido todavía su composición, pero podría consistir en pilones de acero rellenos de concreto a pocos centímetros de distancia unos de otros, o quizás de acero galvanizado con aperturas diminutas. Lo que ocurra con la tierra que quedará entre el muro y el río es el gran interrogante que se plantean los propietarios de tierras de los pueblos fronterizos como Granjeno. J.D. Salinas, el funcionario municipal de mayor rango en el condado de Hidalgo, dijo que no recibe respuesta a ninguna de sus frecuentes preguntas. “¿Vamos a perder terrenos fértiles porque van a construir una estructura que no va a dar resultado? Van a mover la frontera, básicamente 3,2 kilómetros. Se la damos a México y los tratados estadounidenses-mexicanos dicen que eso no corresponde”. En otros puntos del valle, las autoridades locales temen que el muro corte el acceso al agua potable bombeada del río y distribuida a 35.000 hogares. Temen además que a las autoridades municipales no se les permita reparar las bombas que queden en la tierra de nadie. Documentos del Departamento de Seguridad Interna sobre el muro propuesto dicen que “en algunos casos se construirán portones seguros para permitir a los propietarios de tierras el acceso a su propiedad”. Los documentos ofrecen pocos detalles. AP

Siga bajando para encontrar más contenido