Navegabilidad del Magdalena y su desarrollo territorial

Con desembocadura en el mar caribe, con una longitud de 1.500 kilómetros y siendo esta la arteria fluvial del país, se puede decir que El Río Magdalena tiene en sus aguas el futuro de Colombia.

El Río Magdalena está por convertirse en esa autopista fluvial que necesita el país.

Archivo Portafolio.co

El Río Magdalena está por convertirse en esa autopista fluvial que necesita el país.

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abril 23 de 2014 - 11:51 p.m.
2014-04-23

Sus 1.540 kilómetros de longitud lo hicieron, por siglos, la columna vertebral del intercambio humano y comercial y del desarrollo del país.

Hoy, y después de haber permanecido en un extraño letargo, el Río Grande de La Magdalena tiene en sus aguas el futuro de Colombia.

El desarrollo de la intercomunicación del país por vía terrestre y aérea hizo que poco a poco se le diera la espalda al que fue el medio de comunicación y de transporte por excelencia. Hoy existen varios proyectos que procuran impulsar su esplendor para confirmar que es la cuenca fluvial más importante de Colombia.

“El río Magdalena tiene un pasado muy importante y estamos empeñados en que el futuro supere ese pasado porque, de hecho, las bases fundacionales de este país están en la existencia de un río de esta naturaleza”, asegura el ingeniero Paulino Garrido, asesor de la Corporación Autónoma Regional del Río Grande de La Magdalena (Cormagdalena.

Según el ingeniero Garrido, la corporación está desarrollando actualmente el proyecto específico de la recuperación de la navegación desde Barranquilla hasta Puerto Salgar-La Dorada a lo largo de cerca de un mil kilómetros -las 24 horas del día, los 365 días del año- con embarcaciones que tengan la capacidad de movilizar hasta 7.200 toneladas en un solo viaje.

Esto, porque si bien el río es navegable a lo largo de todo su recorrido, durante los meses de enero y febrero presenta puntos críticos debido a que bajan las aguas, lo que compromete su profundidad.

Pese a esta situación, la navegabilidad entre los Santanderes y la región Caribe es la única que se ha mantenido, después de haberse perdido el uso de la navegación.

Según Garrido, en esta zona (los Santanderes y el Caribe) los puertos más activos son: Barrancabermeja, Puerto Wilches, Gamarra, El Banco, Magangué, Barranquilla y Cartagena; sin embargo, a raíz del proyecto de recobrar la navegabilidad del río existen varias solicitudes para ampliación de los puertos de Barrancabermeja, con dos peticiones; de Gamarra, con tres; Magangué, con una; y Barranquilla, con 10 propuestas.

Datos de la Financiera del Desarrollo Territorial -Findeter-, indican que esta región que se ha denominado el diamante del Caribe y los Santanderes, cuenta con el 29 por ciento de la población colombiana, genera el 23,1 por ciento del PIB del país y, a través de su territorio, se canalizan el 90 por ciento de las exportaciones de Colombia.

DE INTERÉS INTERNACIONAL

El potencial del río Magdalena, y en especial el tramo de la región del diamante, ha despertado el interés de firmas internacionales que consideran importante ser parte de la proyección del río y de las ciudades ribereñas.

Una de estas empresas es Impala, cuyo gerente general, Alejandro Costa Posada, opina que el río Magdalena está por convertirse en esa autopista fluvial que necesita el país para alcanzar altos niveles de competitividad, y que sus características de longitud, población y producción, hablan por sí solas de la importancia que tiene esta arteria para el comercio, transporte multimodal y la logística.

EL DIAMANTE

La zona comprendida entre los Santanderes y el Caribe, unida por el Magdalena como eje integrador, se le ha denominado el diamante del Caribe y los Santanderes, el cual se enmarca en el concepto de ‘superciudades’ o diamantes urbanos, que es una tendencia mundial que implica procesos de integración entre centros urbanos, áreas metropolitanas, espacios rurales y zonas de interés ambiental para configurar espacios diversos y competitivos que se están convirtiendo en los motores económicos a nivel mundial.

Según Luis Fernando Arboleda, presidente de Findeter, este término -diamante- "hace referencia a una estructura urbana conformada por puntos y líneas, donde los puntos son las ciudades y las líneas las conexiones entre ellas, logrando así la creación de una megaregión inteligente, orientada al cambio y a los nuevos retos comerciales del país".

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