Negocio de ganado estaría soportado por la Bolsa Mercantil

La entidad deberá entregar hoy el informe que respalda contratos ganaderos por $37.000 millones.

Archivo Portafolio.co

El ganado de ceba debería estar en fincas de Tamalameque, Ciénaga, Mompox, Magangué y Chimichagua, en la Costa Caribe colombiana

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septiembre 27 de 2011 - 02:47 a.m.
2011-09-27

 

La Superintendencia Financiera dio plazo hasta hoy a la Bolsa Mercantil de Colombia para que certifique la ubicación e identificación de 35.000 novillos de ceba que respaldan contratos ganaderos a término por 37.000 millones de pesos, operados por la firma Unión Mutua S.A., cuyo titular visible es el ganadero Luis José Botero Salazar.

El requerimiento fue hecho luego de que el organismo de control recibiera una queja de un particular sobre la inexistencia de los animales señalados en la operación financiera.

Los contratos ganaderos de ceba son oportunidades de inversión que ofrece la Bolsa Mercantil (antes Bolsa Agropecuaria) en los que los ciudadanos invierten recursos representados en reses de engorde, obteniendo una rentabilidad de acuerdo con la ganancia de peso de los animales.

La queja recibida por la Superintendencia señala que los novillos que soportan los 37.000 no están plenamente identificados, lo que podría poner en riesgo la inversión.

De inmediato, el organismo de vigilancia requirió a la Bolsa Mercantil a través del Superintendente Delegado para este sector, a fin de que haga claridad sobre el mencionado negocio.

Sin embargo, está claro que en caso de que se presente incumplimiento en este tipo de contratos, la Cámara de Compensación de la Bolsa responderá por los dineros, que incluso pueden ser recuperados a través de las pólizas de seguros que se establecen para estas operaciones, y que en este caso fueron expedidas por Colpatria Seguros Generales.

Los términos de la queja conocidos por Portafolio indican que los títulos están inscritos en el Registro Nacional de Valores y Emisores y que se estarían transando en el mercado de valores, cuando en realidad el ganado no existe.

El actual interventor del contrato ganadero es la firma Cebar, pero según la información entregada por las personas que interpusieron la denuncia ante la Superfinanciera, esta sociedad no ha podido realizar el conteo y la verificación de las reses, ante la compañía operadora del contrato, la firma Unión Mutua S.A.

Portafolio consultó al presidente de la Cámara de Compensación de la Bolsa Mercantil, Jorge Enrique Amaya, quien indicó que ese organismo no tiene información sobre dificultades con los mencionados contratos ganaderos, y que en caso de que esto suceda estarán prestos a responder por los recursos de los inversionistas (ver nota anexa).

El presidente de la Bolsa Mercantil, Jorge Tarazona, no respondió al celular.

La BMC es el escenario de comercialización de productos agropecuarios, agroindustriales y otros commodities, sin la presencia física de estos.

Actualmente, la entidad es una sociedad de economía mixta que se rige por el derecho privado y está sujeta a la vigilancia de la Superintendencia Financiera de Colombia.

La Cámara de Compensación tiene como función responder por la seguridad y la transparencia a todos sus agentes en las operaciones que realizan en el mercado abierto de la BMC.

‘SABEMOS DONDE ESTÁN LOS ANIMALES’

Las siguientes son las respuestas del presiden- te de la Cámara de Com- pensación de la BMC, Jorge Enrique Amaya.

“La Cámara tiene reportes que acreditan la existencia de los semovientes, objeto de los contratos ganaderos a término.

- Los contratos ganaderos a término que se transan en la BMC tienen un reglamento aprobado que en todos los casos ha de cumplirse previamente, para efectos de poder ‘cantar’ en el corro de la Bolsa cada operación, de manera que los actores (vendedor y comprador), no tienen posibilidad de modificar o cumplir parcialmente los protocolos reglamentados.

- La Cámara, como contraparte, cuando por cualquier circunstancia de índole económica, registra incumplimiento de la parte obligada al pago (recompra), actúa en la fecha pactada al momento de celebrar la operación original, atendiendo el debido pagar a quien originalmente actuó como comprador. Esta condición contractual hace que, sin excepción, los inversionistas obtengan el regreso de sus inversiones, junto con los rendimientos.

- La industria ganadera, desde luego, está sometida a volatilidades de precios, pérdida de animales por factores climatológicos, cierre de mercados, etcétera. Estas contingencias están calculadas dentro de la estructura de riesgo y son calzadas mediante anillos de seguridad que incluyen desde sobre colaterales en número de animales, hasta pólizas de seguros (hurto y cumplimiento). El seguimiento de su suficiencia se realiza mediante la técnica denominada “llamado al margen”, para restablecer los desequilibrios que pudieran presentarse.

- La administración de la Cámara recurrentemente hace auditorías para corroborar los informes de los operadores ganaderos y/o de las firmas comisionistas, de manera que con oportunidad puedan hacer operar los mecanismos de corrección (anillos de seguridad), restableciendo el equilibrio del subyacente que respalda cada operación”.

CLARIDAD DE LA OPERACIÓN

Los contratos ganaderos son operaciones de inversión soportadas en animales (ceba o leche) o en predios dedicados pasturas, en los que un operador recibe un dinero, compra reses, las mantiene y comparte los rendimientos generados por los semovientes o el bien inmueble.

En todos los casos, los animales son plenamente identificados tanto en su procedencia como en la ubicación, a fin de que el comprador tenga certeza del destino de su dinero. Esta operación cuenta con interventores que hacen seguimiento.


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