Los negocios, a media marcha por el apagón

A eso de las 10 de la mañana de ayer, el precio del dólar presentaba una clara tendencia a la baja frente a su cotización de apertura de dos horas antes.

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abril 27 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-04-27

En un comienzo, la suspensión en el servicio de energía eléctrica a esa hora fue considerado como un asunto momentáneo, que aunque anormal, se ha dado en otras oportunidades. Todos esperaban que con el restablecimiento del servicio las cosas regresan a la normalidad. Pero ayer no fue así. Comenzaron a pasar los minutos y la luz no llegó. Por el contrario las noticias indicaban que el daño tenía unas dimensiones nacionales. Aunque no hubo un gran nerviosismo, desde las 10:13 de la mañana, el precio del dólar comenzó a subir en forma gradual y se mantuvo en esa tónica hasta las 11:40 a.m., hora en la que se suspendieron las operaciones y no hubo más negocios una hora y 20 minutos antes del cierre tradicional. En las operaciones de la calle no hubo reporte de su efecto. El hecho de ser ayer una jornada corta hizo que el monto de negocios del mercado interbancario ascendiera apenas a 491 millones de dólares, cuando en un día normal se transan entre 800 y 1.000 millones de dólares. El humor entre los conocedores del tema no se hizo esperar, más cuando se comprobó que el apagón era un asunto técnico y no de orden público, es decir, atentados de grupos al margen de la ley. “¿Si ve cómo se puede contener la revaluación?”, comentó un comisionista del mercado. “Las declaraciones de Uribe y el apagón pueden atajar la caída del dólar”, dijo otro, en medio risas. Por el lado de la deuda pública interna, también se afectaron los volúmenes transados de Títulos de Tesorería (TES). Por el Sistema Electrónico de Negociación (SEN) se transaron 1,8 billones de pesos cuando ordinariamente se operan 2,5 billones. El apagón también impactó al mercado bursátil: la Bolsa de Valores de Colombia (BVC) se vio en la necesidad de suspender operaciones entre las 10:55 a.m. y las 12:30 p.m. La rueda de acciones opera normalmente entre las 9:00 a.m. y la 1:00 p.m., pero ayer se extendió por 35 minutos adicionales para compensar en algo la suspensión. La BVC informó que la medida se adoptó con el objetivo de garantizar la transparencia y la equidad de las operaciones para todos los agentes del mercado. Pese a la suspensión temporal, el volumen de negocios con acciones llegó ayer a 118.587 millones de pesos, superior a los 109.600 millones de pesos del miércoles. El apagón, considerado como el más prolongado en la historia reciente y con la mayor cobertura (98 por ciento) y duración (más de tres horas), también produjo inconvenientes en la vida normal de los ciudadanos: caos vehicular, personas atrapadas en ascensores, oficinas trabajando a bajo ritmo y servicios de todo tipo a media marcha. Todas las actividades públicas y privadas tuvieron distintos grados de afectación. La parálisis de energía produjo un receso en buena parte de la producción industrial, especialmente en las pequeñas y medianas empresas, las cuales no disponen de planta eléctrica para atender esta clase de emergencias. También frenaron la producción las microempresas que usan máquinas que trabajan con electricidad o que requieren de espacios iluminados para su operación, tales como pequeños talleres de confección, fabricantes de calzado, carpinterías, fábricas de muebles, talleres de mecánica, diagnosticentros, servitecas, obras de construcción, centros de fotocopiado, cafés internet, peluquerías, heladerías, panaderías, almacenes de electromésticos y servicios profesionales tales como odontológicos, laboratorios y oficinas públicas. A ello se suma el caos generado en el transporte de todas las ciudades del país, debido a que los semáforos salieron de operación. En Bogotá, Medellín, Cali, Barranquilla, Cúcuta, Bucaramanga y Cartagena se registraron grandes congestiones que prácticamente paralizaron el centro y las zonas de mayor afluencia de vehículos. Además, la falta de energía causó incomodidades a los ciudadanos que viven en ciudades de clima cálido y que requieren de aire acondicionado de manera permanente. Las empresas, generalmente las grandes, tienen sus propios sistemas de energía, los cuales se disparan cuando hay deficiencias o suspensión en la energía convencional. Por ejemplo, Teléfonica Colombia informó que no tuvo problemas en la operación de Telecom, ni en la de Movistar. En ambos casos, explicó el presidente del grupo español en Colombia, Alfonso Gómez, el suministro de energía fue suplido con plantas propias en los 998 municipios donde operan las empresas. No es fácil hacer un cálculo del impacto económico que generó el apagón, pero una aproximación podría ser la siguiente: el país tiene una producción diaria de 900.000 millones de pesos, esto es, alrededor de 55.000 millones de pesos hora, si se asumen dos turnos de trabajo. Si la parálisis de la actividad productiva hubiese sido total, las pérdidas podrían estar en unos 150.000 millones de pesos. El servicio fue gradualmente restablecido y en la tarde los reportes de fallas eran solo marginales.CAUSAS DEL APAGONInterconexión Eléctrica S.A. (ISA) confirmó que el apagón fue causado por una falla técnica en la subestación eléctrica de Torca, situada al norte de Bogotá, que afectó el Sistema Interconectado Nacional. El viceministro de Minas y Energía, Manuel Maiguascha, explicó que la falla en Torca sacó del servicio unas líneas de transmisión en Bogotá, lo que sobrecargó el sistema y desató el efecto dominó, que es el que crea el apagón. Desde el comienzo, las autoridades descartaron la existencia de acciones terroristas, debido a que el daño fue localizado en forma inmediata. Colapso de tres horas en el transporte urbano del país El intempestivo corte de fluido eléctrico en todo el país dejó en evidencia la falta de civismo de los conductores de vehículos públicos y particulares en todas las ciudades. Ante la salida de operación del sistema semaforización, el tráfico entró en caos en las calles tradicionalmente más congestionadas, e incluso en barrios comunes y corrientes. El desorden comenzó a las 10:00 de la mañana tan pronto se apagaron los semáforos, en tanto que los policías de tránsito se hicieron insuficientes para ordenar el paso de los vehículos. Los conductores intentaban cruzar las intercepciones de las calles en medio de la anarquía, debido a que cada cual creía tener la prioridad. En el centro de Bogotá se formó un nudo de vehículos que ni siquiera la Policía podía destrabar, pues mientras se solucionaba el problema en una esquina, en las calles siguientes se formaba una nuevo trancón. Miles de viajeros tuvieron que soportar los atascos dentro de los vehículos públicos, pues o sabían qué era lo que estaba pasando y por tanto mantenían las esperanza de que el tráfico se normalizaría en pocos minutos. Así permanecieron un buen tiempo hasta notar que el caos era total, y que ni siquiera había opción de tomar un taxi. Algunas empresas de transporte público decidieron reducir la frecuencia de los despachos de buses y busetas, para evitar más congestiones y frenar las pérdidas ocasionadas por la demora en los recorridos. En el centro de Bogotá, muchas personas desistieron del transporte público y prefirieron caminar. El alcalde Luis Eduardo Garzón hizo un llamado a los ciudadanos para que mantuvieran la calma y actuaran con civismo. Estas escenas se repitieron en todas las ciudades del país. Sin embargo, el trancón fue especialmente crítico, además de Bogotá, en Cali, Medellín, Barranquilla, Cartagena, Bucaramanga, Pereira, Armenia, Manizales, Neiva, Santa Marta, Cúcuta, Tunja, Montería, Sincelejo, Riohacha, Valledupar, Ibagué, Popayán, Florencia y Villavicencio. El apagón dejó sin servicio el Metro de Medellín, lo que obligó a las personas a usar el transporte público, que a su vez estaba colapsado por la salida de servicio de los semáforos. El sistema de Metrocable de la capital antioqueña también fue suspendido, causando pánico a las personas que en ese momento hacían uso del servicio. Los habitantes de la comuna nororiental tuvieron que utilizar el transporte público para salir al centro de la ciudad o regresar a sus hogares. Además del problema del transporte, centenares de personas quedaron atrapadas durante varias horas en ascensores de edificios en las principales ciudades del país, como consecuencia del corte intempestivo del servicio de energía en el territorio nacional.Centenares de personas quedaron atrapadas los ascensores de edificios de oficinas y apartamentos.

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