Neomalthusianos

El reverendo Tomás Malthus, economista y demógrafo inglés del siglo XIX, argumentaba que mientras los humanos se reproducen con cierta rapidez, la agricultura está sujeta a las leyes de rendimientos decrecientes. Según sus propias palabras: “El poder de la población es infinitamente mayor que el poder de la tierra para seguir produciendo alimentos”. Lo que el reverendo Malthus nunca tuvo en cuenta son los avances en la medicina, la revolución agrícola e industrial, y los avances científicos como aquellos de los transgénicos.

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noviembre 28 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-28

A pesar de que neomalthusianos, desde el famoso ‘Club de Roma’ hasta Lester Brown, el director del Earth Policy Institute, siempre han simpatizado con las tesis de Malthus, la realidad es bien diferente. En la época del nacimiento de cristo, la Tierra tenía 250 millones de habitantes. En el año 1600, la cifra era de 500 millones. Alrededor del año 1800, la población había aumentado a 1.000 millones. Se llegó a los 2.000 millones en 1920 y a 3.000 en 1960. Hoy en día, la población mundial sobrepasa los 6.000 millones y sigue creciendo. No obstante que parte importante de la tierra agrícola está dedicada a producir biocombustibles, las pocas hambrunas que se registran son focalizadas en aquellos países con economías altamente intervenidas por el Estado. La última cruzada de los neomalthusianos es contra los biocombustibles, especialmente el etanol. Basados en dudosas fuentes, entre ellas, un artículo parcializado y con varias imprecisiones de Economist, los neomalthusianos repiten como ventrílocuos varios errores, siendo los tres principales que los biocombustibles desplazan la producción de alimentos; que no es un combustible limpio y que el uso del etanol sin mezclarse con otro combustible como la gasolina destroza los motores. En Colombia, la industria azucarera no ha sembrado más área en caña para ser convertida en etanol, en cambio ha realizado una sustitución en el uso de la caña de azúcar. Una hectárea de tierra sembrada con caña de azúcar produce y libera a la atmósfera 40 toneladas de oxígeno y remueve 60 toneladas de CO2. Es un cultivo que reduce las emisiones de gases contaminantes precursores del calentamiento global. En cuanto a la afirmación de que el etanol sin mezclarse con la gasolina destruye los motores es un disparate. Entre E.U. y Brasil hay cerca de siete millones de vehículos que utilizan 100 por ciento etanol. El 90 por ciento de los carros nuevos que produce el Brasil es Flex-Fuel, lo que les permite utilizar indistintamente gasolina o etanol en la mezcla que el consumidor escoja. La caña es mucho más eficiente que el maíz o el trigo. Por cada unidad de combustible fósil consumido en la producción de etanol a partir de caña, se fabrican más de 8 unidades de biocombustible, cifra por encima del trigo y el maíz, en los que se obtienen rendimientos de 1,7 y 1. Empresario La afirmación de que el etanol sin mezclarse con la gasolina destruye los motores es un disparate”.

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