Niño de 8 años se armó para robar una cicla

Tan pronto sonó la campana, Carlitos* salió corriendo. En el pantalón de su bolsillo llevaba una navaja. Ya sabía qué iba a hacer: esperar en la esquina hasta que pasara Juan* en su cicla.

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mayo 26 de 2009 - 05:00 a.m.
2009-05-26

Con escasos 8 años, Carlitos ya llevaba un largo historial de ‘buscapleitos’ en su colegio al que acuden diariamente más de 800 niños y niñas. Mientras Carlitos esperaba en la esquina, a esa misma hora Juan, de 9 años, se dirigía al improvisado parqueadero de bicicletas que hay en la institución. Ni su madre María* sospechó lo que pasó. Días después leyó con preocupación la nota en el cuaderno de su hijo. La citaban a una reunión urgente en el colegio para tratar un tema delicado. Lo miró a los ojos y le preguntó qué había pasado. Aquel día a las 12:30 p.m. se cruzaron frente a frente Carlitos con Juan y Shirley. Sin mediar palabra Carlitos los interceptó y los obligó a detener la marcha. "Bájense y entréguenme la cicla" atinó a decir al tiempo que sacaba la navaja del bolsillo y los amenazaba. Shirley rompió a llorar. Carlitos intentó cortarla y, afortunadamente, solo le rasgó el uniforme. Ella gritó. La gente empezó a mirar y a gritar y Carlitos, de 8 años, salió corriendo mientras advertía a sus víctimas que no le contaran a nadie. Carlitos, que en 8 años de existencia ha sido víctima de toda clase de abusos que lo sacaron de manera forzada de su infancia, se enfrenta al mundo "a su manera" desde la violencia. Su rabia con la vida es fruto de la manera cruel y despiadada como le ha tocado vivir: con una familia maltratadora y con el convencimiento que la mejor manera de comunicarse es con la amenaza y los golpes. En el colegio, a pesar de que el caso no fue dentro de las instalaciones, todo el cuerpo académico se unió para buscar una solución. A Carlitos le encomendaron la misión de hacer una investigación especial sobre lo que significa el respeto a la vida. Se apoyó a la mamá para que fuera al psicólogo con el niño y se informó al ICBF sobre la situación. “Todo lo hicimos porque como maestros somos conscientes de que la responsabilidad es con la vida de nuestros alumnos y la vida no acaba cuando termina la jornada escolar”, afirma Yulieth*.Hay que aprender sin miedo Para prevenir casos como el de Carlitos, desde hace un año, la fundación Plan en asocio con las Secretarías de Educación municipales y el Ministerio de Educación Nacional desarrollan un ambicioso proyecto de Prevención de Violencia en las Escuelas. La iniciativa comenzó por conocer qué es lo que está pasando en los colegios. El Asesor de Educación de la fundación Plan, Andrés Prieto, explicó que en esta primera fase, los y las estudiantes, los padres de familia y profesores identifican qué tipo de violencia hay en sus instituciones y proponen alternativas de resolución de conflictos que promuevan la equidad, la solución adecuada de los conflictos y mejorar el ambiente en el que viven y se forman niños y niñas. El proyecto se desarrolla en 84 escuelas de 20 municipios del país de los departamentos de Bolívar, Chocó, Sucre, Cauca, Valle y Nariño con comunidades afrodescendientes e indígenas de zonas urbanas y rurales. Entre estos colegios está incluido donde estudia Carlitos. *Los nombres han sido cambiados para preservar la identidad de los niños, niñas y personas involucradas en la historia. Cómo afrontar estas situacionesCuando su hijo/a es la víctima Si sospecha que su hijo/a es víctima de acoso escolar hágale saber que cuenta con su apoyo. Establezca una comunicación fluida con él/ella y ofrézcale la confianza necesaria para que se sienta cómodo al hablar sobre lo que está viviendo. Hágale entender que él/ ella no es el culpable de esta situación y trate de construir conjuntamente alternativas para afrontar de manera serena la situación. Como padre o madre intente lo siguiente: Investigue en detalle lo que está ocurriendo. Escúchelo atentamente sin interrumpirlo y permita que desahogue su dolor. Acérquese al profesor con el que su hijo/a tiene más confianza y comparta con él/ella lo sucedido. Nunca estimule a su hijo/a para que sea agresivo o tome venganza por sus propias manos. Discuta alternativas asertivas para responder a los acosadores y practique respuestas con su hijo/a. Mantenga siempre la calma y no demuestre toda su preocupación para evitar ansiedad en el niño/a. Demuéstrele determinación y positivismo. Cuando su hijo/a es el acosador Como padres, es difícil reconocer que nuestros hijos/as pueden ser acosadores de otros niños/as. Sin embargo, ante una actitud reiterada de agresividad, antes de actuar de manera represiva sigue las siguientes recomendaciones: Hable con los profesores y escuche desprevenidamente lo que dicen de su hijo/a. Trate de entrar en contacto con sus amistades más cercanos y observe qué actividades realizan. Fortalezca la comunicación y la confianza con su hijo/a. Los niños/as necesitan sentir que sus padres los escuchan. Nunca culpe a los demás por la mala conducta de su hijo/a. Canalice la conducta agresiva de su hijo/a fomentando la expresión artística o el deporte. Hágale saber que su conducta es desaprobada por la familia. Ayude a que manifieste sus insatisfacciones y frustraciones sin agresión. 40 MIL NIÑOS/AS EN EL PROGRAMA En Bogotá, uno de cada dos estudiantes ha sido robado en su colegio (56 por ciento- Secretaría de Gobierno de Bogotá, 2006). Uno de cada tres estudiantes ha sido objeto de golpes y maltrato físico por parte de sus compañeros en las instalaciones del colegio(Secretaría de Gobierno de Bogotá, 2006). Por otra parte, en el Proyecto Aprender sin miedo de la fundación Plan toman parte: * 84 instituciones escolares. * 18.545 niñas y 18.691 niños participan de la experiencia. * 1.300 maestros son formados en la estrategia. * Más de 5.000 padres y madres de familia apoyan las actividades.TODOS SOMOS RESPONSABLES Día a día, las situaciones de violencia que ocurren en nuestras escuelas y colegios se han ido convirtiendo en un componente más de la oferta informativa que ofrecen los medios de comunicación. Más allá de los contenidos curriculares o el desarrollo cognitivo, la escuela es, por excelencia, el lugar donde se pueden construir y recrear actitudes relacionadas con la valoración del otro, la solución acertada del conflicto y la generación de prácticas democráticas caracterizadas por la equidad y la justicia. La educación de nuestros hijos/as es entonces una responsabilidad común y lo que fomentemos en ellos debe estimular seres integrales con principios y valores claros para su acción en cualquier ámbito de la vida en sociedad. WILABR

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