El niño que se fugó con su maestra se arrepiente Está en México en la casa de un amigo, donde contó secretos íntimos del viaje.

El niño que se fugó con su maestra se arrepiente Está en México en la casa de un amigo, donde contó secretos íntimos del viaje.

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noviembre 08 de 2007 - 05:00 a.m.
2007-11-08

Janitzio (México). El niño de 13 años que se fugó de Nebraska con una maestra le dijo a la Associated Press que su amistad desembocó en relaciones sexuales y en un largo viaje sin rumbo que los atrapó a ambos en una situación complicada. El joven, inmigrante ilegal de México, podría no ser autorizado jamás a regresar a Estados Unidos, el país que considera su hogar. La maestra de 25 años, Kelsey Peterson, está en una celda de California acusada de cruzar fronteras estatales con la intención de mantener relaciones sexuales con un menor de edad. Su viaje comenzó hace casi dos semanas en Lexington, Nebraska, a unos 320 kilómetros al oeste de Omaha donde el chico, ahora en octavo grado, se fugó con su maestra de sexto grado. El miró películas en un reproductor de DVD mientras la mujer manejaba al oeste hacia California y después al sur a México. El muchacho dijo que el viaje fue idea de la maestra, pero que él accedió. El le había dicho a ella que quería visitar su pueblo natal de Penjamo, en el estado de Guanajuato, donde vive su padre. “Yo había tenido problemas en Lexington y quería irme, pero fue una mala idea”, dijo y agregó que “Ahora no puedo regresar”. El muchacho señaló que mantuvo relaciones sexuales con la maestra mientras estaban en Lexington, una ciudad donde abundan las empacadoras de carne y que ha visto un fuerte influjo de inmigrantes mexicanos. “No pasó muchas veces”, acotó. “Creo que fueron quizás dos veces”. El joven habló en el patio de la casa de un amigo de la familia en este pequeño pueblo agrícola al sur de la línea estatal de California. La familia lo recibió después de que las autoridades mexicanas lo hallaron a él y a Peterson el viernes en el estacionamiento de un centro de compras en la ciudad fronteriza de Mexicali. El chico habla inglés perfecto, pero su español es limitado. Ocasionalmente sacaba un teléfono celular del bolsillo. El muchacho calificaba a su ex maestra de “mi mejor amiga”, pero dijo que no era su novia. “Yo podía decirle de todo”, explicó. “Ella me escuchaba”. El funcionario mexicano que capturó a la pareja con la ayuda de un teléfono celular con Sistema de Posicionamiento Global (GPS) dijo que el muchacho no lloró mientras la mujer lloraba cuando fueron separados el viernes por la noche en la estación policial. “Ella le dijo al chico que lo quería y que siempre lo llevaría en su corazón”, agregó Alfredo Arenas Moreno, de la policía de Baja California. AP

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