Nombrar miembros externos en juntas directivas del país se convirtió en estrategia fuerte de las empresas

El caso más reciente es el de la ensambladora de buses Non Plus Ultra S.A., que nombró en la pasada asamblea general de accionistas, 5 miembros principales, 3 externos y 2 socios de la compañía.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

El cambio en esta empresa colombiana, de 35 años de creación, es solo una de la grandes transformaciones en las juntas directivas de las empresas del país, con el fin de mejorar su gestión y afrontar los retos de la competencia interna e internacional, así como un giro para separar los intereses propios de los socios de los de la compañía.

La asistente de presidencia de Non Plus Ultra, Marta Rueda, dice que fueron varios los motivos que suscitaron el nombramiento de una junta directiva externa y mayoritaria. En primer lugar ella y sus hermanos hacen parte de la segunda generación de la compañía y se necesitaba el relevo. Por ello, buscaron dos firmas especializadas, que a la vez que los asesoraron en el levantamiento del protocolo familiar, que permite sortear diferencias que surjan entre ellos y la asignación de cargos de responsabilidad dentro de la misma, les redactaran un código de Buen Gobierno.

Aunque hay empresas colombianas como Non Plus Ultra que también tienen un alto porcentaje de miembros externos, la ley solo obliga a las empresas inscritas en bolsa de valores, y pone un mínimo de 25 por ciento.

El ejecutivo de la consultora Korn/Ferry International, Rafael Ortega Ryberg, considera no se necesita una larga lista de atributos ni ser gurú para integrarlas. Para él un miembro de junta directiva, debe reunir cualidades básicas como debatir de manera constructiva la estrategia de largo plazo del negocio, bajo la óptica de la creación sostenible de valor. Además, monitorear la ejecución de la estrategia a través de la priorización de las iniciativas de la empresa, a través de la identificación y seguimiento de los indicadores claves.

Igualmente, debe involucrarse en los aspectos de la gestión del talento de la organización, tales como el plan de sucesión y el desarrollo de la alta administración, así como evaluar con objetividad la gestión de la junta y su propia gestión.

Un informe que publicó Duff & Phelps de Colombia sostiene que dos pilares de un Buen Gobierno son las efectividad e independencia de la junta directiva. Agrega que un órgano decisorio de esta naturaleza no comprometido con el cumplimiento de sus responsabilidades fiduciarias puede dar paso a una conducta administrativa inefectiva e inescrupulosa.

Tampoco considera que la actitud de sus miembros debe ser adversa o confrontativa y por el contrario la junta y la administración de la compañía deben mantener una "química" fuerte y puedan trabajar bien de manera conjunta en llevar a la empresa hacia sus objetivos de desempeño.

La experiencia relevante es otro aspecto crucial de la efectividad de la junta, pues deberían contar con antecedentes apropiados para ser capaces de comprender el negocio y las implicaciones financieras de las opciones estratégicas de la compañía, así como tomar decisiones bien informadas.

Respecto a los miembros de junta independientes dice que es importante identificar y evaluar las relaciones entre diversas Juntas, donde un director puede ocupar asientos en varias compañías que hacen negocios unas con otras. Estas relaciones podrían debilitar el espíritu de independencia.

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