Normas pueden frenar la bancarización del país

En los últimos tres años (2006-2009), los habitantes de más de 200 municipios de Colombia supieron por primera vez qué era tener la presencia física de un banco en su región.

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marzo 11 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-11

Según la Asociación Bancaria, mientras en junio del 2006 sólo el 73 por ciento de los municipios del país, es decir, unos 800, contaba con algún punto de una institución financiera, al cierre del 2009 esa tasa subió al 92 por ciento. Eso significa que hoy en unos 1.012 de los 1.101 municipios de Colombia existe presencia física de por lo menos un banco. Ese aumento se logró con la creación de los llamados Corresponsales No Bancarios (CNB), que son puntos de atención manejados por los dueños de establecimientos como supermercados, tiendas y hasta panaderías, bajo un contrato firmado con una institución financiera. “De los nuevos municipios con presencia financiera, 224 se debe a la apertura de un Corresponsal No Bancario. En julio del 2006, tan sólo el 47 por ciento de la población adulta del país contaba con al menos un producto financiero, mientras que a septiembre del año pasado este porcentaje pasó al 56,8 por ciento”, dice la presidenta de la Asobancaria, María Mercedes Cuéllar. En cifras redondas, unos 16 millones de personas adultas tienen hoy por lo menos un producto financiero como cuenta de ahorro, corriente, CDT o crédito, entre otros. Hoy existen en el país 5.500 Corresponsales No Bancarios y pese a que los bancos mantienen un programa constante de apertura de ese tipo de puntos de atención, la verdad es que todo tiene su límite y se corre el riesgo de que muchas personas no puedan acceder a los servicios de las instituciones de crédito. Por eso, el siguiente paso de la bancarización es facilitar el uso de la tecnología como teléfonos celulares, tarjetas prepago y otros mecanismos para ‘cargarles’ dinero, a fin de que más personas entren al mundo financiero. El problema es que el país no cuenta con legislación para el manejo del llamado ‘dinero electrónico’, lo cual puede frenar la bancarización de más colombianos. CELULARES Y TARJETAS Colombia se está quedando rezagada del resto del mundo, en la tarea de que más ciudadanos puedan utilizar la tecnología para manejar su dinero. Cuando en muchas partes del planeta, e incluso de la región, el uso del dinero es cada día más un tema de manejo tecnológico, en el país no hay ni siquiera un marco legal sobre la materia. Para empezar, en Colombia no existe el concepto jurídico de ‘dinero electrónico’, es decir, aquel que está ‘cargado’ en una tarjeta con chip, un teléfono celular u otro dispositivo para ser utilizado libremente por el usuario. Por eso, los bancos están empeñados en que se fije un marco regulatorio para evitar que no aparezcan nuevos casos como el de DMG, que utilizaba un sistema de tarjetas cargadas como mecanismo para disfrazar una pirámide captadora de dinero. Tema de estudio en Cartagena Hoy se inicia en Cartagena el ‘Congreso de acceso a servicios financieros, sistemas y herramientas de pago’ organizado por la Asociación Bancaria en el que se plantearán las bases de ese mercado. La presidenta de Asobancaria, María Mercedes Cuéllar, dijo que el acceso a servicios financieros para la población es uno de los principales retos para el país debido al impacto que tiene sobre el crecimiento de la economía. ADRVEG

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