Nuestro acudiente

La diplomacia y los gremios de Colombia harían mejor visitando Brasilia y Sao Paulo en vez de persistir en la súplica de un TLC en el capitolio de Washington. Un acuerdo que, hoy día, no está ni en el seno de Abraham

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noviembre 12 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-12

El presidente Lula y su muy buen equipo de gobierno han conseguido, en virtud del tamaño y la gravitación de Brasil, hacerse oír en sitios reservados hasta hace poco para algunas ‘personas graves’ del norte. El alto riesgo del sendero que transita la economía global les ha dado a los gobernantes de Estados Unidos y otras naciones un fresco sentido de urgencia. Y les ha conferido también un inusitado aire de solidaridad. Brasil ahora se acompaña de China, India, Rusia y otros países ‘emergentes’ en foros que podrían ser definitivos para marcarle un nuevo rumbo a la comunidad internacional. Lula debe actuar como nuestro acudiente en estos procesos: es un imperativo geopolítico. El presidente brasileño le ha reclamado a los países ricos esta semana en Sao Paulo, en reunión del llamado Grupo de los veinte (del que hace unos tres años Colombia se salió cuando Estados Unidos arqueó las cejas), acciones inmediatas en varios campos: en la asistencia concreta a los países más vulnerables en esta coyuntura, en la reparación del mecanismo del crédito, en la reforma de los marcos de regulación y supervisión del sistema financiero internacional, en la reforma de los mecanismos de gobierno de las agencias multilaterales para reconocer las realidades contemporáneas. Todas éstas son reivindicaciones de la nación colombiana. La cúpula del poder político y militar del mundo se reunirá este sábado en la capital de Estados Unidos; allí estará nuestro vecino, cuyas responsabilidades regionales son innegables. La agenda deberá incluir, de algún modo, todos los planteamientos de Lula. Las tareas de largo alcance son muchas: de hecho, se trata de un conjunto que equivale al relanzamiento del capitalismo mundial sobre otras bases. Pero, como dice un viejo amigo, para llegar a la estructura hay que pasar primero por la coyuntura. Y la coyuntura está pintada: según el FMI, el desempeño esperado de la economía mundial el año entrante será peor que lo que decían las proyecciones de hace solo un mes. Ya se habla de un crecimiento global del 2,2% el año entrante y de una contracción del 0,3% del PIB de los países más ricos. Entre éstos, parece que la Gran Bretaña llevará la peor parte, con un descenso del 1,3% el año entrante. Parece claro también que la recesión europea no será menor a la que esa región sufrió a comienzos de los años noventa. Todo apunta a una recesión sincronizada y profunda, quizás la más seria desde la Segunda Guerra Mundial. El ciclo económico y el torniquete del crédito bancario que ha generado la crisis financiera se estimulan mutuamente. La tarea importante será relanzar el capitalismo, pero la tarea urgente será salir del hueco. El aparato económico global necesita un plan chino de expansión fiscal: este acaba de ser anunciado, y su volumen equivale a cerca de 600 mil millones de dólares. Necesita también que los tesoros de los países centrales reactiven los sistemas de crédito a la exportación y que apoyen seriamente las inversiones en infraestructura de países como Colombia. Necesita que Europa se embarque en un programa de expansión con recursos fiscales, que los exportadores de petróleo hagan préstamos oficiales de desarrollo y que se arme una red de emergencia de bancos centrales para proveer de reservas a los países cuyas divisas puedan ser atacadas en este ambiente de incertidumbre. Todo ello está en el interés de Brasil, y sin duda en el interés nacional colombiano. cgonzalm@etb.net.co '' Según el FMI, el desempeño esperado de la economía mundial el año entrante será peor que lo que decían las proyecciones de hace solo un mes.WILABR

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