‘Nuestro objetivo no es prestar por prestar’

Tras cinco años en el mercado de las microfinanzas, Bancamía llega con la cartera más sana y la mayor cantidad de clientes es ese segmento de los préstamos en el país.

María Mercedes Gómez / presidenta de Bancamía

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María Mercedes Gómez / presidenta de Bancamía

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octubre 22 de 2013 - 12:49 a.m.
2013-10-22

Desde el 2008, cuando Bancamía se constituyó como banco, su crecimiento ha sido del 238 por ciento, al pasar de 170.000 a 574.000 clientes.

La cobertura también se incrementó, y de 70 oficinas en 70 municipios se pasó a tener 180 puntos de atención que cubren 850 municipios del país.

La presidenta de la entidad, María Mercedes Gómez, asegura que el crecimiento de la entidad se ha podido dar por la capitalización de los excedentes.

Gómez cuenta sus duros inicios desde cuando sus funcionarios eran amenazados en Corabastos por quienes trabajaban con el crédito ‘gota a gota’ y critica a algunas entidades que están sobreendeudando a los clientes de microcrédito.

¿Cuál ha sido el mayor logro de Bancamía en estos cinco años?

Pienso que es el incremento en el número de clientes a los que estamos impactando. Al cierre de septiembre, teníamos 574.000 clientes.

A eso le añadimos también el número de cuentas de ahorros que hemos abierto y ya tenemos 538.000 cuentas de ahorro. En los cinco años que llevamos, hemos desembolsado 1’480.000 créditos. Solamente en septiembre desembolsamos 87.000 millones de pesos.

Ustedes se especializan en microcréditos, ¿Cuál es el promedio del monto de los préstamos que ustedes otorgan?

El monto mínimo es desde el 70 por ciento de un salarío mínimo. No tenemos topes de máximo, pero el crédito más grande que tenemos en este momento es de 60 millones de pesos.

Nuestro objetivo no es prestar por prestar, sino que el crédito que les damos a nuestros clientes sea uno productivo.

¿Es decir que todos los créditos deben tener un propósito comercial?

Sí, esa es la clave del éxito de Bancamía. Nosotros no prestamos para consumo, no tenemos un sólo crédito de consumo entre los 574.000 clientes, no porque estemos en contra del consumo, sino porque los rendimientos de sus negocios tienen que darles la oportunidad de sacar los 200.000 pesos para irse a Melgar a pasar la noche con su familia.

Es el negocio el que tiene que generarles el dinero para el consumo.

¿Qué opina del proyecto que obligaría a que todas las entidades financieras ofrezcan microcrédito?

Lo conozco de memoria. En el Partido Conservador llevan tres años presentándolo.

Me parece que es un desatino pensar que el microcrédito se puede colocar por ley; eso tiene que ser una voluntad de la institución que debe estar comprometida a ser generadora de desarrollo.

¿Y lo bancos tradicionales no cumplen con ese requisito?

A lo que me refiero es que los bancos que estén comprometidos con el microcrédito, es importante que lo hagan con una metodología de finanzas productivas. Las grandes superficies y los bancos que dan créditos de consumo deben que tener en cuenta que un cliente de una institución como la nuestra, si ya tiene un crédito de millón y medio con nosotros, no puede con dos millones con ellos. Algunas instituciones no lo entienden y por eso hay sobreendeudamiento.

¿Por qué se da el sobreendeudamiento?

Porque el microcrédito se volvió una moda. Como los microempresarios son buena paga, les ofrecen todo tipo de productos, entonces a una cliente mía de 600.000 pesos, un almacén de grandes superficies le da 2 millones de pesos en una tarjeta de crédito.

A los dos meses esa persona no les cumplían a ese negocio ni a mí, y eso no es lesivo, no para esa empresa ni para Bancamía, porque esas pérdidas ya están cubiertas.

Es lesiva para el consumidor, porque lo sacan del sistema.

¿Qué tan frecuente son esos casos?

En septiembre perdí 5.200 clientes, y de esos, por sobreendeudamiento, pudo haber salido del sistema un 40 por ciento; pero hay un dato más alarmante: nosotros en Bancamía estamos negado el 52 por ciento de las solicitudes de crédito por sobreendeudamiento, y las estamos negando porque no podemos endeudar más a la gente. Yo no soy vendedora de rifas.

¿Entonces hay algo que se está haciendo mal?

El pecado capital de la microfinanza es incluir para después excluir. Cuando el sistema financiero dice que ha bancarizado a tantas personas, es porque les dan un servicio financiero que puede ser una tarjeta de crédito o una cuenta de ahorro.

Cuando se da para consumo exclusivamente, ahí estamos haciendo un daño muy grande a la demanda, porque estamos dando una fantasía de tener un cupo en la tarjeta que después no se puede pagar. Por eso, el consumo debe ser derivado de su proceso productivo, no es la razón de ser del microcrédito.

¿Cuál es el próximo paso de Bancamía?

Vamos a penetrar fuertemente en el campo. Hoy, el sector rural en Bancamía es el 34 por ciento, mientras y el 56 por ciento es el sector urbano. Vamos al campo no porque queremos explorar nuevos mercados, sino porque la mayor pobreza del país está allá.

Nosotros rescatamos al cliente del ‘gota a gota’

María Mercedes Gómez explica que aunque las tasas de interés del microcrédito son de las más costosas del mercado, Bancamía tiene las más bajas, que van desde el 31 hasta 38 por ciento.

Asegura que en Corabastos los usureros cobran el 20 por ciento diario y que entidades como Bancamía han rescatado a las personas del ‘gota a gota’. “El microcrédito permite reivindicar a esa gente, darle la oportunidad de tener un crédito más económico”, sostiene.

Álvaro Lesmes

Economía y Negocios

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