La nueva cara de la comedia familiar

Con una mezcla de historias poco convencionales, 'Modern Family' está reviviendo el género en la televisión de EE.UU.

Finanzas
POR:
marzo 04 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-03-04

¿Cómo describir una serie en la que una madre de tres hijos, vestida sólo con una gabardina, se queda trabada en las escaleras eléctricas de un hotel, cuando de repente aparecen por casualidad su padre con su esposa colombiana mucho más joven, cuyo hijo de 11 años está intentando conquistar a una chica con la ayuda de su hermanastro, la pareja gay de éste y su bebé adoptada de Vietnam?

Esta inusual familia es la nueva imagen de las comedias en televisión.

La primera temporada de Modern Family, emitida en Estados Unidos por la cadena ABC y en América Latina por el canal CityFamily (Fox Latino América la empezará a transmitir en julio), se ha convertido en un éxito y es de las pocas comedias de media hora que ha abierto un nuevo camino en los últimos años, en parte gracias a que sus creadores han invocado la sensibilidad irreverente de shows de televisión por cable como Weeds, South Park y Curb Your Enthusiasm".

La serie, en la que participa la actriz colombiana Sofía Vergara, explora tres ramas de una familia disfuncional y es la primera comedia para la televisión abierta que cuenta entre sus protagonistas con una pareja homosexual en el proceso de criar a una hija adoptada.

Sin embargo, Modern Family es una serie conservadora, anclada en las viejas convenciones de las series que giran alrededor de situaciones de la vida diaria. Creada por dos veteranos guionistas, Steven Levitan y Christopher Lloyd, el show deriva de un linaje de comedias sobre familias como El show de Bill Cosby. Estos programas abordaban temas sociales candentes, pero siempre dentro de los confines de familias afectuosas.

Al igual que las series clásicas, Modern Family es cuidadosa en terminar cada episodio con un abrazo figurado, a veces literal, de la familia. Esto la distingue de una de sus precursoras: Arrested Development. Esta fue una serie de culto que nunca conquistó a una audiencia masiva, pues los espectadores tenían la impresión de que los miembros de esa familia no se caían muy bien.

En más de una ocasión se ha declarado la muerte de la comedia en la televisión estadounidense. Algunos aseguran que esta ha sido la sequía más larga de nuevos títulos desde principios de los años 80, cuando llegaron los Cosby. Además del respaldo de la crítica, Modern Family consigue atraer en EE.UU. a una audiencia promedio de 9,48 millones de espectadores por episodio, más que The Office, 30 Rock y Glee, que son las otras comedias predominantes en los canales estadounidenses.

El gancho proviene, en parte, de los distintos tipos de personajes con los que el público puede identificarse. "Todo el show es una parodia de la cultura contemporánea, un espejo de la familia estadounidense contemporánea y una especie de amalgama de distintos tipos de sitcoms que vinieron antes", dice Richard Dubin, un ex guionista de televisión que ahora es profesor en la Escuela de Comunicaciones Públicas de la Universidad de Syracuse.

La trama que ha llamado más la atención es la que sigue a Mitchell(Jesse Tyler Ferguson), quien tiene una relación homosexual con Cameron (Eric Stonestreet) con quien está criando una hija adoptada. La pareja resulta algo lanzada para la televisión abierta, especialmente en EE.UU., un país dividido por el debate sobre el matrimonio entre personas del mismo sexo y la adopción.

Los escritores explotan algunas de las tensiones entre padres heterosexuales y sus hijos homosexuales que surgen incluso entre familiares que se quieren y respetan los estilos de vida de cada uno. Jay (Ed O'Neill), el patriarca de la familia, se preocupa de pasar tiempo con la pareja de su hijo, pero cuando la actividad que escogen es raquetbol, no le llama mucho la atención la idea de estar en un vestier con un hombre gay.

Modern Family se graba con una sola cámara, a diferencia de otras series grabadas con múltiples cámaras en un estudio, que muchas veces tiene audiencia en vivo. Ocasionalmente, los actores se dirigen directamente a la cámara en un estilo de documental, lo que sirve de herramienta para evitar escenas torpes y forzadas de explicación de motivos y sentimientos. El humor parece más natural y sutil.

Levitan y Lloyd son amigos desde otros proyectos en los que colaboraron juntos. Desde entonces, se reunían de vez en cuando para compartir historias y contarse anécdotas sobre sus esposas e hijos.

A mediados del año pasado, presentaron la idea de Modern Family a TwentiethCentury Fox (que, al igual que The Wall Street Journal es propiedad de News Corp.), que aceptó producirla.

"La calidez ha pasado de moda y eso es algo que no he entendido nunca. Si consigue que una audiencia se ría durante 29 minutos y se quede con una sensación de calidez al final, volverá semana tras semana", dice Lloyd.

En el improvisado decorado para el episodio del Día de los Enamorados de Modern Family, que se grabó en el Hotel Century Plaza, Jay y su joven esposa, Gloria (Vergara), se convierten en el blanco de las bromas sobre diferencia de edad en el show de un comediante. "¿Cómo sabe si su esposo le está siendo infiel con otra? Porque llega a la casa con dos dentaduras postizas en la boca", decía uno de los chistes.

Al final de la escena, Jay abandona incómodo el show del humorista, humillado e inseguro. Su esposa le asegura que nunca lo abandonará.

"¿Pero qué pasará cuando tenga 80 años, cuando esté en una silla de ruedas y necesite oxígeno?", le pregunta Jay.

Gloria responde: "¿Y qué pasa si engordo 50 kilos? ¿Me dejarías entonces?" Después de una pausa, Jay responde "No".

Pero Levitan aún no está satisfecho. Pide otra toma: la misma pausa pero con un sutil ajuste al final de la escena. "Creo que esta escena pide un beso", dice.