La nueva economía: el legado de Debreu

Hace ya varios meses murió en París, a los 83 años, uno de los economistas más importantes: Gerard Debreu, ganador del Premio Nobel de Economía en 1983, por haber incorporado nuevos métodos analíticos en la teoría económica y por la rigurosa formulación de la teoría más influyente del Siglo XX: la teoría del equilibrio general competitivo.

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agosto 31 de 2006 - 05:00 a.m.
2006-08-31

El legado de Debreu en el campo científico es inconmensurable, continuador de la más pura tradición de los economistas franceses del siglo XIX, fundada por Leon Walras, contribuyó a construir el paradigma de la nueva economía sobre una base fuerte, a través de la inclusión de la matemática en un sentido más amplio que el de Walras. Además del análisis matemático, la herencia de Debreu es también filosófica. Digamos que la inclusión de la matemática le permitió ir más lejos que Walras, y ni que decir que más lejos que Adam Smith el padre de la economía. Debreu (y por caminos no muy diferentes Arrow) nos mostró que bajo ciertos supuestos, algunos fuertes sin duda, como que no hay instituciones ni gobierno, existe una cierta armonía económica en una sociedad. De cómo se alcanza no menciona nada, sin embargo. Pero dejó claro que tal armonía proviene del hecho de que existen unos precios, a los cuales los consumidores y productores están dispuestos a intercambiar bienes, a entrar en el juego del comercio. Más aún, la teoría nos dice que una vez se han hecho los tratados comerciales dichas personas estarán mejor, más felices y difícilmente se podrá mejorar su situación sin empeorar la de algún otro individuo. La implicación de estos resultados es precisa: dado el precio de un cierto bien hay algunas personas que pueden pagarlo y otros que no. Sobra decir que a la concurrencia, al mercado, sólo llegan los que pueden pagar. Hasta aquí el nuevo paradigma nos describe de manera simple pero elegante lo que sucede en el mercado. Un punto importante es que la teoría no nos sugiere nada para mejorar la situación de aquellos que no pueden participar en el mercado, puesto que no existe Gobierno ni hay altruismo representado, por ejemplo, por una red de solidaridad. El bienestar en el sentido de la solidaridad y de ayuda al otro no esta incluido en esta primera etapa de la nueva economía. Actualmente los gobiernos europeos, social demócratas y que han entendido la necesidad del libre mercado, no usan tal teoría como modelo a seguir en la práctica. Es, sin embargo, la teoría dominante y sobre la cual se basa gran parte de la enseñanza de la Economía en las facultades hoy día. La teoría que Debreu (y otros) construyeron nos describe bastante bien que sucede. Pero es incompleta y sigue siéndolo, puesto que, por ejemplo, el dinero no está en el análisis y actualmente no disponemos de una teoría unificada que lo incluya. Digamos pues que en la práctica no produce demasiados resultados positivos si es aplicada al pie de la letra, pues las consideraciones de equidad chocan con las de la eficiencia. Empero, la teoría desarrollada por Debreu no puede ni debe ser descartada. La teoría del equilibrio general en su estado más puro puede no ser de aplicación inmediata, no obstante las direcciones en las cuales se ha extendido si puede ser de interés y utilidad práctica, tenemos por ejemplo la teoría de juegos, la organización industrial, la teoría de los incentivos, la de contratos, entre otras. El mayor triunfo de la teoría, en mi opinión, es que los economistas hemos aprendido una manera lógica y rigurosa a pensar los problemas económicos y sociales, con consideraciones de incentivos, preferencias, gustos y los deseos de las personas, que son en últimas para quienes la economía como ciencia debe servir. Profesor de Economía U. de Antioquia "Los economistas hemos aprendido una manera lógica y rigurosa a pensar los problemas económicos y sociales”.

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