Una nueva herramienta

En medio del cúmulo de escándalos que han explotado recientemente en el país, ha pasado relativamente desapercibida la aprobación del estatuto anticorrupción, que hace un par de días recibió luz verde en el Congreso.

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mayo 06 de 2011 - 05:00 a.m.
2011-05-06

El nuevo texto viene acompañado de una serie de castigos e inhabilidades que se pueden convertir en poderosas herramientas para luchar en contra de uno de los peores flagelos que afectan a la sociedad colombiana. Dentro de los muchos puntos que tiene la nueva ley hay que destacar que se elevan las sanciones por tráfico de influencias, al tiempo que se prohíbe la contratación con el Estado a quienes financien campañas políticas. No menos importante es el fin de la llamada puerta giratoria, mediante el cual un ex funcionario público podía ser contratado inmediatamente por una empresa del sector que tenía a su cargo. Esos aspectos, y muchos más, tienen como objetivo tapar los boquetes que le han permitido a un puñado de criminales quedarse con los recursos del erario. Dentro de esas prácticas, está el abominable maridaje entre la clase política y los contratistas de obras, que se han enquistado en los más diversos niveles de la administración, incluyendo gobernaciones y municipios. "Lo hemos dicho y lo repetimos: la corrupción ocasiona un daño parecido al terrorismo, y por eso la vamos a combatir con igual firmeza y con igual contundencia", sostuvo ayer el presidente Juan Manuel Santos al comentar lo sucedido el miércoles. Así debe ser asumido el reto de un cáncer que parece haber hecho metástasis en las más diversas áreas del ejercicio de las funciones públicas y que tiene que ser extirpado con el concurso de todas las entidades involucradas, en una lucha en la que no puede haber tregua. ricavi@portafolio.cohelgon

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