La nueva moda ambiental es tener una turbina de viento en su propia casa

Una solución que alivia la conciencia, pero da pocos ahorros

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septiembre 04 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-09-04

El ex presidente George H.W. Bush tiene una. El humorista y presentador televisivo estadounidense Jay Leno también. Así como el congresista por el estado de Maryland Roscoe Bartlett.

Todos tienen su propia turbina de viento en sus casas.

Estos artilugios de energía limpia personalizada se están convirtiendo rápidamente en un símbolo de estatus en Hollywood, Washington y otros lugares. En la práctica, sin embargo, no son precisamente grandes generadores de electricidad.

Las revoluciones de esas turbinas relativamente pequeñas no son suficientes para suplir las necesidades energéticas actuales de una vivienda. Pero por lo menos una turbina eólica hace que su propietario se sienta mejor. Y sí contribuye un poco.

"Es algo que pone el poder de generar energía en manos del consumidor", dice Andy Kruse, director de desarrollo empresarial
para Southwest Windpower Inc., empresa de Flagstaff, Arizona, que instaló turbinas tipo molinete en la finca de vacaciones de la familia Bush en Kennebunkport, Maine, en la casa de fin de semana del congresista Bartlett en West Virginia y en una isla caribeña donde el magnate británico Richard Branson está desarrollando proyectos pilotos para la reducción en las emisiones contaminantes .

La energía eólica representó la segunda mayor fuente de capacidad eléctrica añadida en Estados Unidos el año pasado, después del gas natural, según la Asociación Estadounidense
de la Energía Eólica. Incluso con ese crecimiento, la energía eólica representa sólo 1% de toda la energía generada en el país.

La pregunta que hacen incluso los proponentes de la energía eólica es cómo aumentar la utilización de esta fuente de electricidad a niveles que supongan un freno al crecimiento del consumo de combustibles de origen fósil y la emisión de gases de efecto invernadero.

Las ventas de los autos híbridos, por ejemplo, van en aumento en EE.UU., pero esos vehículos representan sólo 2,9% de todas las ventas de autos ligeros en el país, según la firma de investigación
de mercado J.D. Power & Associates. Y como las automotrices han decidido hace mucho dar prioridad a la potencia del motor, muchos modelos híbridos logran un mínimo de ahorro en el consumo de combustible respecto a versiones comparables
con motor a gasolina.

Las turbinas eólicas residenciales enfrentan el mismo dilema. Las cerca de 3.000 turbinas a escala residencial instaladas en EE.UU. son capaces colectivamente de producir sólo unos 60 megavatios de electricidad, según la asociación de energía eólica. Eso es menos que una décima parte de la capacidad de generación de una planta eléctrica operada con carbón.

El modelo de turbina comprado por Bush, Barrett y Branson puede producir un máximo de dos kilovatios de energía. Eso podría suplir entre el 30% y el 70% del consumo de electricidad de una vivienda promedio, según estadísticas gubernamentales. Pero el rendimiento depende del viento en el lugar y del consumo energético del hogar.

Para alcanzar esos resultados, es necesario invertir alrededor de US$13.000 en la instalación de una turbina individual, una inversión
que con frecuencia tarda una década en recuperarse. Pero existe la esperanza de que una turbina personal sea sólo el principio
de una tendencia mayor, señala Ron Stimmel, un activista de la energía eólica.

Las nuevas tecnologías han despegado al atraer a los "formadores de tendencia", personas con el interés, el dinero y los contactos
necesarios para catapultarlas al mercado masivo. Jay Leno, por ejemplo, puede ayudar en ese sentido. Para contrarrestar las emisiones que su colección de 105 autos y 80 motocicletas, él presentador calcula que ha invertido US$19.000 en su turbina de viento, y otros US$500.000 en paneles solares. "Creo que a las personas no les importa mucho cuánta energía uno utiliza, desde que la genere por sí sólo", dice Leno.

Además de individuos adinerados, algunas compañías también están interesadas en la posibilidad de producir limpiamente parte de su propia energía. HEB Inc., una cadena de supermercados de Texas, recientemente instaló una turbina eólica en un centro de distribución en el sur del estado. La turbina de seis metros de altura por 3,6 metros de largo produce unos 25 megavatios de electricidad, dice Jim Fugitte, presidente de Wind Energy Corp., la compañía de Kentucky que la construyó y la instaló. Se estima que producirá entre el 5% y el 8% de la energía que consume el centro.

La turbina en la finca de Bush tiene un "impacto muy pequeño" en el consumo de energía de origen fósil, dice Kruse, de Southwest Wind. Y lo mismo sucede con la isla de Branson. Sin embargo, un número creciente de personas célebres muestra interés por la energía eólica, dice Kruse. Entre ellas está el director de cine Francis Ford Coppola y Sam Brownback, un senador republicano de Kansas. Coppola no confirmó la información, pero un asistente de Brownback dijo que el senador espera instalar pronto una turbina en su casa.

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