¿Un nuevo Dorado?

El comunicado que con fecha del pasado 6 de mayo expidió en Sur África la multinacional AngloGold Ashanti confirma el inmenso potencial que tiene Colombia como productor de oro. Según la información, las reservas estimadas del mineral en el proyecto de La Colosa, ubicado en el municipio de Cajamarca (Tolima), ascienden a 12,9 millones de onzas que, a los precios actuales del metal, valdrían algo más de 10.000 millones de dólares.

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mayo 09 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-05-09

Esa perspectiva se une a la anunciada en el 2007 por la misma compañía, referente a la zona de Gramalote (Antioquia), en la cual la empresa, asociada con otras del sector, habría identificado un yacimiento que contendría 2,1 millones de onzas adicionales. Aparte de lo anterior, las exploraciones continúan en esas y otras zonas del territorio nacional, siempre con la perspectiva de que la riqueza aurífera colombiana sea todavía mayor. Así las cosas, resulta llamativo el silencio que ha circundado descubrimientos de semejante magnitud. Aunque aún faltan años antes de que en las áreas mencionadas se extraigan los primeros gramos del llamado rey de los metales, es indudable que el impacto será considerable, tanto sobre las regiones productoras, como en la propia economía. La razón es que las inversiones para obtener y refinar el oro son enormes, al igual que las regalías generadas y el volumen de exportaciones cuya cuantía final dependerá, por supuesto, de la marcha de los mercados internacionales. Como es conocido, el valor de la onza se ha triplicado en los últimos cinco años, estimulado por los temores sobre un rebrote inflacionario mundial y la creciente volatilidad en el mundo financiero. Pero mientras llega ese momento, es necesario prepararse en múltiples frentes. Y es que a pesar de la tradición que tiene un país que le dio origen a la leyenda de El Dorado, no hay gran experiencia de las autoridades en el manejo de explotaciones industriales de la magnitud mencionada. Un ejemplo típico fue la orden de suspensión de las actividades de desarrollo en La Colosa, ocasionadas por la ausencia de un estudio de impacto ambiental, cuya justificación no era clara. Sin entrar a discutir los argumentos de parte y parte, es obvio que existe una zona gris que tiene que ver con definiciones y competencias. La explicación es que la presencia de los grandes conglomerados es relativamente reciente, pues más allá de que las posibilidades eran conocidas hace tiempo, los problemas de seguridad habían limitado la presencia de geólogos en diversas zonas apartadas. Sin embargo, todo ha cambiado de manera acelerada. Según el Ministerio de Minas, el número de título mineros vigentes llegó a 1.199 el 31 de diciembre pasado, un crecimiento de 40 por ciento frente al año precedente, y desde entonces han sido inscritos 128 títulos adicionales. De tal manera, el área contratada para metales preciosos llegaba a 1.383.100 hectáreas el pasado 7 de abril, casi el doble que la registrada a finales del 2006. Aparte de que el interés que despierta el país puede traer noticias adicionales a las ya conocidas, las reservas confirmadas hacen prever un aumento en las ventas de oro, cuya producción ascendió a 15,4 toneladas en el 2007, una tercera parte de la de hace un lustro. Lo ocurrido está relacionado con la tendencia generalizada de no reportar las cifras del metal, con el fin de eludir el pago de regalías, lo cual ha motivado al Gobierno a tomar cartas en el asunto, con resultados ya tangibles. Pero ese caso es sintomático de que la actividad se vería beneficiada con la presencia de firmas de primer orden, que respeten las reglas del juego. Ese, precisamente, es el desafío de AngloGold Ashanti, cuya reputación no es la mejor si se miran reportes como el hecho por Human Rights Watch sobre sus actividades en el Congo. Aunque el conglomerado ha dado las explicaciones del caso y recientemente suscribió un pacto promovido por las Naciones Unidas, es indudable que su pasado será objeto de titulares, en la medida en que los proyectos mencionados empiecen a ser desarrollados en forma. '' Resulta llamativo el silencio que ha circundado los grandes descubrimientos auríferos en Colombia, anunciados recientemente por la multinacional AngloGold Ashanti.WILABR

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