El nuevo fumador: un vicio de medio tiempo

Consejos para dejar el cigarrillo según el tipo de hábito; el primer paso es entender por qué, cuándo y dónde fuma

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enero 14 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-01-14

Hoy en día es difícil ser un fumador empedernido.

Cada vez son más las ciudades que prohíben fumar en centros de trabajo, bares y restaurantes. Además, los fumadores reciben constantes miradas desaprobadoras y sermones de amigos y familiares.

Todo esto está provocando un sinfín de cambios en los hábitos de los fumadores así como en las tácticas para dejar el vicio. Para empezar, hay un grupo cada vez mayor de fumadores
intermitentes y secretos que fuman tanto por motivos psicológicos y emocionales, como por adicción a la nicotina. Además de romper con la adicción física, los fumadores que quieren dejar el cigarro necesitan entender por qué, cuándo y dónde fuman, y cuestionar esos motivos, indican los expertos.

"Fumar uno a escondidas se ha convertido en un pasatiempo y una afición del fumador", afirma Timothy Stephens, un abogado de 40 años de Nueva York que comenzó a fumar cuando estaba en la secundaria. Ahora, con una esposa y un hijo, no fuma en casa.

Toma descansos de cinco minutos para fumar fuera de su oficina y conduce al trabajo en lugar de usar el transporte público para poder fumar más.

Los investigadores creían que fumar poco y de manera intermitente era una fase de transición para los fumadores que iban camino a dejar el hábito o a adquirir un vicio más serio. Pero algunos estudios recientes sugieren que se trata de un patrón nuevo y constantemente particular entre fumadores jóvenes con educación universitaria. Un análisis de patrones de fumadores durante los años 90, publicado en la revista Nicotine & Tobacco Research el año pasado, halló que las personas entre 18 y 29 años eran dos veces menos propensas que las de 50 a 64 años a fumar todos los días. "Los jóvenes que crecieron en un hogar, escuela y centro de trabajo libres de humo, podrían experimentar una dependencia menor que aquellos que no tuvieron esas restricciones", concluyeron los investigadores.

Sin embargo, quienes fuman poco también ponen en riesgo su salud. Estudios confiables muestran que sólo con fumar unos cuantos (cigarros) ¿tres, por ejemplo¿, aumenta de manera drástica la probabilidad de un ataque al corazón y derrame cerebral", indica Thomas R. Frieden, director de los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades. ¿Entonces por qué seguir fumando?

Algunos expertos culpan al adictivo poder de la nicotina, incluso en niveles bajos. Pero otros señalan que algunos fumadores intermitentes pueden pasar días sin un cigarro, sobre todo si están acostumbrados a fumar sólo en ciertas circunstancias.

Para la mayoría de los fumadores, el deseo de fumar es una mezcla compleja de adicción física, condicionamiento del comportamiento y factores psicológicos, indica Daniel F. Seidman, director de Servicios para Dejar de Fumar del Centro Médico de la Universidad de Columbia y autor de un libro sobre el tema. El médico destaca que fumar sólo unos pocos cigarros diarios puede ser aún más difícil de dejar que un hábito más frecuente, ya que cada cigarrillo conlleva una mayor recompensa.

Estas son algunas de las situaciones más comunes que impulsan a fumar, y sugerencias para contrarrestarlas.

Fumador social: encender un cigarro puede ser un tabú en muchos círculos sociales hoy en día. Pero en otros, la imagen negativa sólo le agrega atractivo. Fumar en fiestas o bares que lo permiten puede ser una forma para que algunos se sientan incluidos y proyecten cierta imagen, algo que las tabacaleras han cultivado por mucho tiempo en su publicidad. También hay ciertos ambientes de trabajo que son conocidos por alentar a fumar.

Consejos: si fumar es parte de su círculo social, pruebe con convencer a sus amigos para que dejen el vicio con usted y reúnanse en lugares donde fumar está totalmente prohibido.

Intente reducir su consumo de alcohol, que suele venir acompañado por el cigarrillo. Si necesita el look y la sensación de un cigarrillo para sentirse incluido, intente usar un inhalador oral de nicotina, que puede darle la sensación de fumar. Pero quizá tenga que evitar a los amigos que fuman constantemente hasta que deje el hábito.

Fumar en secreto: otro grupo de fumadores esconde desesperadamente su hábito ¿de hijos, cónyuges, amigos, padres y colegas¿ porque no es parte de la imagen que quieren proyectar. Suelen fumar solos, y sienten la necesidad de hacerlo cada vez que piensan que no los descubrirán.

Consejos: pase la mayor cantidad de tiempo posible con la gente de la que esconde su hábito, e intente imaginar cuán difícil sería explicarles la aparición de una enfermedad relacionada al tabaco.

Fumar por estrés: "Si le pregunta a la gente por qué fuma, la respuesta más común es que es para liberar el estrés", afirma el doctor Seidman. "Pero si les pregunta cómo el cigarro los ayuda a lidiar con sus problemas, la mayoría no sabrá qué decirle. Sólo les ofrece un minuto de distracción".

Consejos: acepte que la ayuda que aparentemente le da el cigarrillo para enfocar su atención podría ser sólo una tregua frente a los síntomas de abstención de nicotina. Usar un parche o goma de mascar de nicotina puede ayudar a aliviar la ansiedad, afirma Seidman. Mientras tanto, puede tratar de encontrar otras formas de concentrarse.

Fumador emocional: son los que fuman para contener emociones desagradables como enojo o frustración. Pero usar cigarrillos para manejar la ira trae consecuencias negativas a la larga, asegura Seidman. Si su reacción es simplemente encender un cigarro, nunca enfrentará el problema ni lo solucionará, añade.

Consejos: el entrenamiento para fortalecer el carácter, que es parte de muchos programas para dejar de fumar, puede ser de mucha ayuda para los fumadores emocionales. También es útil hacer un esfuerzo consciente por enfrentar la emoción que lo aturde. "Deje que el sentimiento pase sin fumar, y con el tiempo descubrirá que puede afrontarlo mejor de lo que se imaginaba", señala Seidman.

Alguna gente deprimida cree que fumar alivia los síntomas, pero Seidman argumenta que la depresión sólo alimenta el hábito.
Fumar sin pensarlo: algunos quizá nunca se han preguntado por qué fuman y se llevarían una sorpresa si lo hicieran.

Consejos: monitorear sus hábitos y los pensamientos que los acompañan pueden ayudarlo mucho a la hora de romper con una adicción. Esté atento a por qué y cuándo fuma.

Fumar por estar preocupado por su peso: muchos siguen fumando ¿o reinciden luego de dejarlo¿ para suprimir su apetito. A menudo justifican los riesgos para la salud con el hecho de que el sobrepeso tampoco es saludable. Además, los cigarros también dañan su imagen: manchan los dientes, envejecen la piel y restan calcio a los huesos.

Consejos: hay cierta evidencia de que los que dejan el cigarrillo y usan sustitutos de nicotina suben sólo alrededor de la mitad del peso que los que no lo hacen. Sustituir cigarros por agua o comida que engorda al tiempo que hace más ejercicios, también puede ayudarlo a combatir los antojos y a adoptar hábitos más saludables.

Le da miedo parar: una de las mayores razones por las que la gente no deja de fumar es el temor a no poder afrontar la vida sin cigarros, afirma Seidman. Pero muchos de los que piensan así nunca lo intentaron.

Consejos: Seidman sugiere fumar el número habitual de cigarros al día pero según un cronograma rígido, para dejar de fumar por impulso y demostrarse a uno mismo que puede resistir esas tentaciones y controlarse.

Hay muchos otros consejos para dejar de fumar, incluyendo botar sus cigarrillos, fósforos y ceniceros para hacerlo lo más complicado posible. También ayuda encontrar un amigo que comparta su experiencia.

Sin embargo, aprender a vivir sin el tabaco podría ser más difícil que dejarlo. Es por eso que mientras más entienda su propio comportamiento y encuentre los medios de lidiar con él, más éxito tendrá a largo plazo.

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