El nuevo libro de Gladwell estudia el éxito: ¿Talento, práctica o suerte?

El nuevo libro de Gladwell estudia el éxito: ¿Talento, práctica o suerte?

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noviembre 18 de 2008 - 05:00 a.m.
2008-11-18

En Outliers, el tercer libro de Malcolm Gladwell, el autor fija su mirada en personas que han tenido un gran éxito en sus campos, y luego analiza cómo sus vidas han sido influenciadas
tanto por situaciones fortuitas como por su propio talento. Su editor en Estados Unidos, Little, Brown, ordenó una enorme primera impresión de 640.000 copias.

Gladwell, cuyos dos títulos previos, El punto clave (The Tipping Point) e Inteligencia Intuitiva (Blink), fueron bestsellers en Estados Unidos, les pide a sus lectores que indaguen sobre las historias de éxito individual.

"La gente no sale de la nada", escribe. "De forma invariable, son los beneficiarios de ventajas ocultas, oportunidades extraordinarias
y legados culturales que les permiten aprender y trabajar duro y comprender el mundo de formas que otros no pueden".

El autor, de 45 años, que vive en Nueva York, reflexiona sobre su libro nuevo y también sobre cómo elabora sus ideas.

WSJ: ¿Se ve a sí mismo como el Alvin Toffler autor de Las Guerras del Futuro] de su generación?

Malcolm Gladwell: No. No pienso en mí mismo como un gran teórico. A él lo veo como a alguien que es un mayor pensador que yo. Yo tengo aspiraciones más pequeñas. Es verdad que ato cabos y que trabajo con ideas de sustancia, pero mi enfoque es más particular. Quizás sea porque provengo de una formación profesional de periodista clásico. Me comparo con gente como Michael

Lewis [autor de Liar's Poker, algo así como el "Póker del mentiroso"].

WSJ: ¿Qué utiliza como punto de partida?

Gladwell: La gente me cuenta cosas. He aprendido, supongo, a posicionarme para tener acceso a momentos de descubrimientos
fortuitos. Lleno mi vida con gente de diferentes ámbitos. Tengo amigos académicos, empresarios, expertos en tecnología.

Una vez que comprendes la importancia de esos contactos puedes avanzar para aumentar la probabilidad de que te den un rédito. Nunca se me ocurren las cosas totalmente
por mi cuenta. Siempre es en combinación con alguien más.

WSJ: ¿Su trabajo suele citar a académicos. ¿Comienza y construye a partir de esa base?

Gladwell: Encuentro cosas que archivo porque creo que me serán útiles en algún momento.

Además, cuando estoy trabajando sobre un tema, hablo con otras personas y les pregunto qué debería leer. Las conexiones
en el trabajo académico ya se han hecho en la forma de notas al pie de página. Simplemente hay que seguirlas. La academia es un mundo que está diseñado para ser explorado y es muy fácil hacerlo. Sólo hace falta curiosidad y tiempo.

WSJ: ¿En un momento usted sugiere que la diferencia entre un profesional y un amateur talentoso son 10.000 horas de práctica. ¿Cómo llegó esta cifra?

Gladwell: Un grupo de psicólogos que estudia la competencia analizaron una variedad de campos. Hay un umbral de preparación para la grandeza. Nadie ha sido un maestro de ajedrez sin haber jugado por 10 años, o compuesto gran música clásica sin haber compuesto por 10 años. Cuando se les preguntó a músicos clásicos cuándo sintieron que habían logrado un nivel de competencia, la respuesta fue 10.000 horas [...] Una oportunidad es básicamente una posibilidad de practicar.

WSJ: ¿Le preocupa extrapolar demasiado de muy poco?
Gladwell: Es mejor equivocarse del lado de la extrapolación. Estos libros son pícaros, en el sentido de que consideran las ideas como cosas con las que experimentar. Estoy contento si alguien lee mis libros y llega a una conclusión que es diferente a la mía, siempre que las ideas en el libro lo haga pensar. Uno debe estar dispuesto a poner las teorías bajo presión, a ir más allá de los límites convencionales.

WSJ: En sus reflexiones sobre Bill Gates, usted enfatiza que tuvo mucha suerte al tener acceso a una computadora. Pero, ¿no es cierto que los descubrimientos fortuitos juegan un rol significativo en muchas vidas?

Gladwell: Por su propia naturaleza, algunos obtienen

más que otros. Lo que ocurrió con Bill fue que tuvo suerte una vez tras otra. Y él sería el primero en reconocerlo. Lo fortuito no se da de igual forma en el sur del Bronx [el condado más pobre de la ciudad de Nueva York].

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