El nuevo orden mundial

Lo que estamos viendo ahora es un reacomodo de las fuerzas económicas que vuelven a su estado natural.

Finanzas
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abril 27 de 2010 - 05:00 a.m.
2010-04-27

La reforma del poder de voto acordada el pasado domingo por el Comité para el Desarrollo del Banco Mundial es una acción sin precedentes en los 64 años de historia de esta poderosa institución financiera multilateral creada en Bretton Woods. El cambio en el poder de voto acordado aumenta la participación de China de 2,78 a 4,42 por ciento, con lo cual se sitúa detrás de Estados Unidos, potencia que conserva su poder de veto con el 15,85 por ciento de participación, y de Japón con el 6,84 por ciento.

China se gradúa con honores por encima de países poderosos como Alemania, Francia e Inglaterra, que ven pasar por lo alto, como en el salto de garrocha, a las economías emergentes. China no es el único favorecido por el nuevo orden económico. Los países en desarrollo elevan su participación en el voto del Banco Mundial de 44,06 a 47,19 por ciento. Este grupo de naciones ganó espacio adicional (6,07 por ciento) en los derechos de voto de la Corporación Financiera Internacional, filial del Banco Mundial que apoya el desarrollo del sector privado.

El presidente del Banco, Robert Zoellick, manifestó en la conferencia de prensa en Washington que la reforma del poder de voto de la institución que preside, con revisiones cada cinco años, "reconoce que necesitábamos relegar a la historia conceptos obsoletos como el Tercer Mundo". "Hoy día", sostuvo Zoellick, "el mundo se está moviendo hacia una economía multipolar que evoluciona rápidamente, en la cual los países en desarrollo son agentes especiales en el plano mundial".

Zoellick identificó las fuentes de cambio global en una reciente conferencia en el Woodrow Wilson Center for International Schollars. A diferencia de otras épocas, los países en desarrollo no fueron la génesis de la crisis financiera; por el contrario, se han erigido como parte de la solución. Zoellick nos recuerda que Asia representa actualmente el 21 por ciento de la capacidad de compra mundial, contra el 7 por ciento en 1980.

Zoellick argumenta que la economía mundial se está ajustando aceleradamente, y para comprobarlo, cita a un connotado y recientemente fallecido economista británico, Angus Maddison, quien afirmaba que durante 18 de los 20 siglos de nuestra historia, Asia ha representado el 50 por ciento de la producción mundial. Lo que estamos viendo ahora es un reacomodo de las fuerzas económicas que vuelven a su estado natural. Las cifras parecen corroborarlo. La participación del poder de compra de los países en desarrollo pasó de 33,7 por ciento en 1980 a 43,4 por ciento en el 2010.

En esta primera década del siglo XXI, somos testigos de la proliferación de diferentes puntos focales de crecimiento económico, con el resurgimiento de una nueva clase media que sale de la pobreza y engrosa la masa de consumidores que se beneficia de múltiples acuerdos de integración regional que intentan dejar atrás el viejo multilateralismo centrado en un puñado de economías industrializadas.

Como bien dice Zoellick, el nuevo orden exige la identificación de intereses mutuos, la negociación de acciones comunes y el manejo de las diferencias con una mente y un espectro más amplio.

aespinosa@minagricultura.gov.co